Este cardiólogo señala que el tratamiento está basado en un gran número de estudios con cientos de miles de pacientes, que han demostrado que la reducción de 10 mmHg en la presión sistólica (la “alta”) y 5 mmHg en la presión diastólica (la “baja”) reduce la mortalidad entre un 10 y un 15 por ciento; el ictus, un 35 por ciento; los eventos coronarios (infarto y angina de pecho), un 20 por ciento; y la insuficiencia cardiaca, un 40 por ciento. Todo esto independientemente de otros factores.

Medir la tensión consiste en una prueba fácil, rápida y sin dolor. Lo primero que tienes que hacer es adoptar una postura cómoda y relajada. Es decir, no puedes medirte la tensión si estás alterado, pues eso cambiaría los niveles. Por tanto, relájate y siéntate. Ahora, tienes que estirar el brazo y apoyarlo en una mesa para estar más cómodo. El médico cogerá el tensiómetro, el aparato para medir la tensión, y colocará el manguito alrededor de tu brazo. Debe estar en contacto con la piel, así que tendrás que quedarte en manga corta. Ese manguito se inflará ejerciendo un poco de presión sobre tu brazo y la tensión alcanzará el punto mínimo y máximo. Después de unos segundos se desinflará y ya se habrá tomado tu tensión. Recuerda que no tienes que haber hecho ejercicio antes, ni estar alterado, ni haber tomado bebidas que puedan ayudar a estar más nervioso (café), pues eso influirá en medir la tensión correctamente.
La presión arterial es la fuerza que la sangre ejerce sobre las paredes de las arterias a medida que avanza por el cuerpo. La hipertensión arterial ocurre cuando la sangre fluye por las arterias a una presión más alta que lo normal. Muchos factores diferentes pueden causar hipertensión arterial. Si su presión arterial sube demasiado o se mantiene alta durante un tiempo prolongado, puede causar problemas de salud. Por eso, es importante tratar la hipertensión arterial. Los medicamentos son uno de los métodos de tratamiento más comunes. 
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