Estos diferentes mecanismos no son necesariamente independientes unos de otros, como se demuestra por la relación entre el RAAS y la liberación de aldosterona. Actualmente, el sistema RAAS es la diana farmacológica de los Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y los antagonistas de los receptores de angiotensina II. El sistema de la aldosterona es afectado directamente por la espironolactona, un fármaco antagonista de la aldosterona. La retención de fluido puede ser tratada con diuréticos; el efecto antihipertensivo de los diuréticos es debido a su efecto sobre el volumen sanguíneo. Generalmente, el reflejo barorreceptor no es un objetivo farmacológico en la hipertensión, porque si se bloquea los individuos pueden sufrir de hipotensión ortostática y desfallecimiento.
Usted y su médico deben establecer los valores a utilizar. Si eligen el enfoque más conservador, debe tener en cuenta que un valor promedio sistólico mayor de 135 mmHg o un valor medio diastólico superior a 85 mmHg representan una alta probabilidad de que usted sufre de hipertensión y, por ende, debe considerar un plan de acción para mejorar sus números. Por otro lado, si la media es menor de 125/76 mmHg, la probabilidad de que sufra de hipertensión es bastante baja. Si sus números están entre 125-135 mmHg (sistólica) y 76-85 mmHg (diastólica), usted se encuentra en una zona gris en cuanto a si sufre o no de una verdadera hipertensión. En este caso es recomendable empezar a hacer ciertas modificaciones básicas – dieta, ejercicio y relajación – de estilo de vida.
El manguito para el brazo tiene que ser del tamaño adecuado. Si tienes la parte superior de los brazos grande y mides la presión arterial con unos manguitos para brazos de tamaño normal, obtendrás valores desproporcionadamente altos, a veces hasta 20 unidades más que tu presión sanguínea real. Es decir, es posible que puedan indicar de forma falsa que tienes una presión arterial elevada.

Estudio sobre el corazón de Framingham. El importante estudio multigeneracional de NHLBI se inició en 1948 y ayudó a descubrir que la presión arterial alta incrementa el riesgo de enfermedades del corazón y derrames cerebrales. Visite el Estudio sobre el corazón de Framingham (en inglés) para obtener más información sobre todas las actividades de investigación y avances de este estudio.

El bombeo del corazón hace el flujo sanguíneo a través de los vasos sanguíneos en el cuerpo. La presión que cae sobre las paredes de las arterias cuando la sangre se abre camino a través de los vasos sanguíneos en el cuerpo  se conoce como la presión arterial. La lectura de esta presión es determinada  por dos definiciones expresadas con un valor numérico: la presión sistólica y la presión arterial diastólica. La primera se mide cuando el corazón late, mientras que la segunda se mide en la siguiente fracción, cuando  el corazón está en reposo. Por lo tanto, una lectura de la presión arterial siempre se da en dos números, uno alto y un número menor en ese orden. La tasa de presión sistólica es comprensiblemente más alta, ya que una mayor presión recae sobre las paredes de la arteria cuando el corazón late. Para medir estos dos números, uno debe conocer el impacto de las presiones de ambos: la constante y la presión extra que cae cuando el corazón late.
Los tensiómetros digitales son más populares para medir la presión arterial. A menudo son más fáciles de usar que los aneroides. El tensiómetro digital tiene un medidor y un estetoscopio en una unidad. También tiene un indicador de error. La lectura de la presión arterial se muestra en una pantalla pequeña. Esto puede ser más fácil de leer que un dial. Algunas unidades incluso tienen una copia en papel que le da un registro de la lectura.
La fisiología moderna desarrolló el concepto de onda vascular de presión (VPW). Esta onda es creada por el corazón durante la sístole y se origina en la aorta ascendente, entonces viaja a través de las paredes de los vasos a las arterias periféricas mucho más rápidamente que la corriente sanguínea en sí misma. Allí, en las arterias periféricas, la onda de presión puede ser palpada como el pulso periférico. A medida que la onda es reflejada en las venas periféricas corre hacia atrás en una forma centrípeta. Donde se cruzan las crestas de la onda original y la reflejada, la presión dentro del vaso es más alta que la presión verdadera en la aorta. Este concepto explica la razón por la cual la presión arterial dentro de las arterias periféricas de las piernas y de los brazos es más alta que la presión arterial en la aorta,2​3​4​ y alternativamente las presiones más altas vistas en el tobillo comparado al brazo con los valores normales del índice de presión braquial del tobillo.
En consonancia con los niveles normales de presión arterial, la mayoría de las mujeres siguen el mismo patrón que los hombres. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el cuerpo femenino experimenta muchos cambios fisiológicos. El embarazo y el ciclo menstrual tienen un gran impacto en la presión arterial. Si bien los niveles pueden fluctuar durante un embarazo, los niveles tienden a aumentar después de la menopausia debido a la reducción de los niveles de estrógeno y progesterona.
Vitamina C y E. Los estudios indican que estas vitaminas pueden ayudar a disminuir la presión arterial. Lo ideal sería que consumiera cantidades adecuadas de estos nutrientes  mediante su alimentación. Si decide que necesita tomar un suplemento, asegúrese de tomar una forma de vitamina E natural (no sintética). Usted puede saber lo que está comprando si lee la etiqueta cuidadosamente. La vitamina E natural siempre está enlistada como la forma “d” (d-alfa-tocoferol, d-beta-tocoferol, etc.)  La vitamina E sintética está enlistada como forma “dl”.
Dieta balanceada, conteniendo vegetales, legumbres, fruta, cereales, productos lácteos bajos en grasa, pescado y aceite de oliva. La dieta mediterránea demostró en varios estudios una disminución de eventos cardiovasculares y muerte, y a los cinco años, un 29 por ciento de reducción del riesgo cardiovascular en comparación con la dieta baja en grasas, y un 39 por ciento de reducción de ictus.
×