Dormir bien es muy importante. Cuando duermes, el corazón se relaja y tu presión baja, así que mejor no pierdas ni una hora de sueño. Un estudio realizado por la Universidad de Chicago (EE. UU.) confirma que el riesgo de hipertensión puede aumentar un 37% si se duerme una hora menos durante cinco años seguidos. Y algo parecido les sucede a las personas que sufren apnea del sueño –interrupción breve de la respiración mientras se duerme–, su riesgo de padecer de tensión alta aumenta un 30%. Descubre si tus problemas para dormir son algo pasajero o crónico, haciendo nuestro test. 

La hipertensión arterial y su tratamiento tienen varios hándicap evidentes, dice Castro. En primer lugar, “la ausencia de síntomas en el inicio de la enfermedad, que impide su diagnóstico y la percepción por parte del paciente. En segundo lugar, la adherencia al tratamiento farmacológico, muchas veces con incumplimientos involuntarios, que hay que empeñarse en evitar. Y por último, la también percepción inadecuada de que los cambios en ‘mi’ estilo de vida son pérdida de calidad de ésta, cosa que es precisamente todo lo contrario cuando se lleva a efecto”.
Antes de ver la tabla, vamos a echar un vistazo rápido sobre las lecturas de la presión arterial. Se puede medir la presión arterial por cualquiera de los dos tipos de monitores de la presión arterial – un esfigmomanómetro o un manómetro de mercurio. Hay dos métodos principales para medir la presión arterial – el método no invasivo y el método invasivo. Con ayuda del método no invasivo, se puede medir la presión arterial en las siguientes formas: –
¿Tienes hipertensión o crees que puedes tenerla? Si es así pide cita con tu médico y empieza a medirte de manera constante la presión arterial. Es fundamental el control sistemático y poder hacer un análisis de su evolución. Si bien, lo mejor que puedes hacer es aprender a prevenir dichas subidas y saber cómo bajar la tensión arterial rápidamente en casa si es necesario.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo de potasio de al menos 3510 mg al día para evitar la hipertensión, pues este mineral es capaz de eliminar el sodio y reducir la presión arterial. Para conseguirlo, en tu cesta de la compra no deben faltar frutas como los plátanos o las papayas, tubérculos como las patatas o las verduras de hojas verdes. Tampoco olvides los lácteos como leche o yogur, las legumbres como los frijoles y los guisantes, y frutos secos, especialmente nueces. 
La hipertensión arterial y su tratamiento tienen varios hándicap evidentes, dice Castro. En primer lugar, “la ausencia de síntomas en el inicio de la enfermedad, que impide su diagnóstico y la percepción por parte del paciente. En segundo lugar, la adherencia al tratamiento farmacológico, muchas veces con incumplimientos involuntarios, que hay que empeñarse en evitar. Y por último, la también percepción inadecuada de que los cambios en ‘mi’ estilo de vida son pérdida de calidad de ésta, cosa que es precisamente todo lo contrario cuando se lleva a efecto”.
Lo recomendable es tener una presión sistólica que no supere los 120 mm y la diastólica siempre por debajo de 90 mm. Por tanto, una tensión arterial óptima sería la que se encontrara por debajo de 120 mm y por debajo de 80mm. La tensión arterial normal generalmente se encuentra entre 120 y 129 mm en la sistólica y entre 80 y 84 mm en la diastólica. Cuando los valores son iguales o superiores a 140 mm y a 90 mm, nos indica una tensión alta o hipertensión. Si por el contrario son valores iguales o inferiores a 100 mm y a 60 mm, se trata de una tensión baja o hipotensión.

En los niños, la presión arterial es menor que en los adultos. Un niño tiene la tensión alta cuando la presión arterial sistólica es igual o superior  a 140 mmHg y la presión diastólica supera los 90 mmHg. La causa más importante de la hipertensión en niños suele ser  el exceso de peso, pero también las enfermedades del riñón o los trastornos hormonales. Es muy importante controlarlo para evitar complicaciones, planificarles una dieta sana y equilibrada y tomar medicamentos prescritos por el médico si fuera necesario.


Como la presión arterial sistólica se eleva con la edad, se ha considerado durante mucho tiempo que es normal que en edades avanzadas se tenga la presión elevada. Actualmente se conoce que las cifras de presión arterial se recomienda que deben de mantenerse dentro de rangos normales a todas las edades para disminuir el riesgo de complicaciones cardiovasculares, sin embargo en pacientes más ancianos podemos tener una presión hasta 150 mmHg, valorándose individualmente.

Una postura adecuada y una buena temperatura son elementos que ayudarán a la persona hipertensiva a recuperarse en alguna medida. Además, la respiración también tiene un fuerte impacto en la presión arterial: el óxido nítrico abre los vasos sanguíneos y ayuda a reducir la presión arterial. Cuando respiramos de manera lenta y profunda, producimos más óxido nítrico, y además reducimos las hormonas del estrés.


Para saber si tienes la tensión normal es importante conocer lo que indican cada uno de los valores. El primero de los valores se indicará en la columna de mercurio en el esfigmomanómetro, señalando la presión máxima de la sangre en la red arterial, que corresponde a la contracción del ventrículo o sístole de nuestro corazón. Mientras que el segundo número indicará la presión sanguínea mínima en las arterias, la presión diastólica, correspondiente a la relajación máxima del ventrículo.
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