Los tensiómetros digitales son más populares para medir la presión arterial. A menudo son más fáciles de usar que los aneroides. El tensiómetro digital tiene un medidor y un estetoscopio en una unidad. También tiene un indicador de error. La lectura de la presión arterial se muestra en una pantalla pequeña. Esto puede ser más fácil de leer que un dial. Algunas unidades incluso tienen una copia en papel que le da un registro de la lectura.
Puede consultar las listas oficiales  percentiles de presión de la sangre, elaborados con la altura, peso e índice de masa corporal (IMC) de datos de ciertos grupos de niños y adultos. Los gráficos están disponibles en todas las clínicas. PA superior a los niveles normales se refiere como la PA alta o hipertensión. La condición en la que    los niveles normales de presión arterial tienen experiencia más baja se denomina como la hipotensión. Resultados del envejecimiento en los niveles más altos de la PA. Aparte de esto, el estrés físico o emocional, dieta inadecuada, el consumo excesivo de sal común, estilo de vida sedentario, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, el consumo excesivo de cafeína, la nicotina, las pastillas anticonceptivas, la predisposición genética, los antecedentes familiares, el exceso de peso o la obesidad pueden afectar los niveles de presión arterial. Los niveles también varían según la altura. Las mujeres pueden experimentar presión arterial alta o baja durante el embarazo. Las mujeres menopáusicas en general, tienen niveles más altos de PA  ya que los niveles de estrógeno bajan significativamente. La hormona femenina estrógeno ayuda a regular los niveles de presión arterial.
Consume alimentos ricos en omega 3. La dieta de muchas personas es pobre en ácidos grasos omega 3 (aceite de pescado) y equilibrar esta deficiencia ayuda a bajar la presión arterial de forma natural. Consume pescado al menos dos veces por semana, puesto que así obtendrás ácidos grasos omega 3, reducirás los triglicéridos y mejorarás la salud cardiaca en general.[10]
Para controlar o reducir la presión arterial alta, es posible que su médico le recomiende adoptar cambios en el estilo de vida para tener un corazón saludable, por ejemplo un hábito de alimentación saludable para el corazón como el plan de alimentación de Enfoque Dietético para Detener la Hipertensión (DASH, por sus siglas en inglés), ya sea solo o con medicinas. Controlar o disminuir la presión arterial también puede ayudar a prevenir o retrasar las complicaciones por hipertensión arterial, tales como enfermedad renal crónica, ataque al corazón, insuficiencia cardíaca, derrame cerebral y posible demencia vascular.
Si su presión arterial es menos de 90/60, usted sufre de presión arterial baja, o hipotensión. Puede sentirse desfallecido, débil, mareado o incluso como que va a desmayarse. La presión arterial baja puede ser causada por no beber suficientes líquidos (deshidratación), pérdida de sangre, algunos trastornos médicos o demasiada cantidad de medicamento.
Llevar una alimentación que contenga gran cantidad de cereales integrales, frutas, verduras y productos lácteos con bajo contenido de grasa y que reduzca las grasas saturadas y el colesterol puede disminuir tu presión arterial hasta en 11 mm Hg si tienes presión arterial alta. Este plan de alimentación se conoce como dieta de enfoque alimentario para detener la hipertensión (Dietary Approaches to Stop Hypertension, DASH).
Las recientes actualizaciones de las pautas de la Asociación Americana del Corazón y del American College of Cardiology cambiaron la definición de presión arterial alta o hipertensión para la mayoría de las personas. Ahora la presión arterial alta generalmente se define como 130 o más para el primer número, u 80 o más para el segundo número (anteriormente los números eran 140/90). Sin embargo, existen consideraciones importantes para los adultos mayores a la hora de decidir si comenzar un tratamiento para la presión arterial alta, inclusive otras condiciones de salud y la condición física general. Si su presión arterial es superior a 130/80, el médico evaluará su salud para determinar qué tratamiento es necesario para balancear los riesgos y beneficios en su situación particular.
Sufrir alteraciones en la tensión puede llegar a generar numerosos problemas, algunos de ellos graves. Los episodios de crisis pueden tener consecuencias como infartos y daños cerebrales, causando daños a órganos vitales (el corazón, los riñones o el cerebro), por lo tanto, es de vital importancia hacer caso de los especialistas y llevar un control exhaustivo para minimizar los riesgos.

Se hizo una revisión de 49 estudios de investigación, para la Agency for Healthcare Research and Quality (Agencia para la Investigación y Calidad de la Atención Médica, AHRQ por su sigla en inglés), una agencia de investigación del gobierno federal. La revisión se hizo para comprender si hay beneficios al medirse uno mismo la presión arterial. El informe fue revisado por médicos clínicos, investigadores, expertos y el público. El informe puede leerse en www.effectivehealthcare.ahrq.gov/selfmeasuredbp.cfm (disponible sólo en inglés).
La tensión arterial puede definirse como la presión que ejerce la sangre en las arterias al transportarse por ellas. Cuando el corazón late y bombea la sangre es el momento en que la tensión es más alta. La tensión arterial en adultos es considerada normal cuando sus valores están entre 100-140 mmHg en la presión sistólica y 60-90 mmHg en la presión diastólica.
La presión arterial es la presión de la circulación sanguínea que se ejerce sobre las paredes de los vasos sanguíneos. Durante cada latido del corazón, la presión arterial sigue un ritmo de la presión máxima y la mínima, conocidas como la presión arterial sistólica y la diastólica, respectivamente. Un gráfico de la presión arterial se usa para relacionar e interpretar las lecturas mostradas por los aparatos, así como mantener un seguimiento de las fluctuaciones frecuentes.
El objetivo por tanto para los servicios de salud será conseguir que las cifras de TA no suban de 130/80 mmHg como medio teórico de evitar las complicaciones derivadas de la HTA como factor de riesgo para otras patologías como las cardiovasculares o las patologías renales crónicas. Hacer especial hincapié en las cifras de TA elevada va a ser crucial. Y aquí el papel de los enfermeros es indiscutible. Por supuesto, la vigilancia en enfermos con patologías como diabetes, cardiopatías y/o ERC, entre otras enfermedades crónicas, sigue siendo igual de importante.
De acuerdo con las pautas de la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) y del Colegio Americano de Cardiología (ACC), una lectura por debajo de 120/80 mm Hg se clasifica como presión arterial normal. Aquellos con una lectura de presión arterial entre 120/80 y 129/80 se clasifican dentro de una categoría llamada presión arterial elevada. La hipertensión se define como una lectura de 130/80 o superior.
Cuando el corazón late, impulsa la sangre por las arterias hacia el resto del cuerpo. Cuando la sangre empuja con demasiada fuerza las paredes arteriales, la presión arterial aumenta. La presión arterial puede variar según la hora del día. Por lo general es más alta cuando la persona despierta, después de hacer ejercicio o en situaciones de estrés.
La hipertensión es un problema que afecta más a las personas mayores cierto, pero es un error pensar que solo puede darse a partir de determinada edad. La realidad es que también puede padecerla gente joven, aunque sea menos común. La causa de que una parte de la población sea más propensa que otra se debe a que con el paso del tiempo empeora la circulación y nuestras arterias no tienen el mismo rendimiento.
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