Los hábitos de alimentación saludable para el corazón, tales como el plan alimentario DASH. La investigación financiada por el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre (NHLBI, por sus siglas en inglés) ha demostrado que el combinar DASH con un plan alimentario bajo en sal puede ser tan efectivo como las medicinas para disminuir la hipertensión. Obtenga más información sobre los efectos de disminuir la presión arterial y otros beneficios para la salud del plan alimentario DASH (en inglés).

El manguito que el médico a colocado en tu brazo no es la única parte del tensiómetro. Actualmente se ha avanzado en estos aparatos y solo van enganchados mediante una goma a un aparato con una pantalla en la que aparecerán los valores de la tensión. Los más antiguos, incorporaban una bolsa con la que se da aire y una columna que registra la presión.

Siempre es una mejor opción utilizar un método natural para prevenir enfermedades y curarse cuando lo ataca una enfermedad. En el caso de la presión arterial alta, los cambios en el estilo de vida- con un énfasis particular en normalizar sus niveles de insulina--pueden colocarlo en un camino libre de medicamentos, que es un regreso natural a una salud óptima.
Para comenzar es imprescindible conocer qué es la tensión arterial y para ello la definimos como: “ la presión con el que el volumen de flujo sanguíneo golpea las paredes arteriales cuando es expulsada por el corazón para ser impulsada al resto del cuerpo con la finalidad de refundir cada una de las células de nuestro cuerpo y proveerlas de oxígeno y sustancias nutritivas”
Los diabéticos a menudo tienen recomendaciones menores para la presión arterial, el máximo valor normal es de 130/80-85. Sin embargo, es cuestionable si es buena idea medicar para bajar los niveles de presión arterial a esos valores. Los diabéticos pueden probablemente mantenerse aproximadamente en el mismo límite superior que la gente con enfermedad cardíaca: 140-90 (según nuevos estudios y comentarios de expertos, además de la última recomendación de la Sociedad Americana de Diabetes, ADA).

Como podemos observar en la tabla anterior, los valores de tensión arterial son considerados ideales por la OMS cuando se encuentran por debajo de 120 mmHg sistólica y 80 mmHg diastólica. Cuando los valores se encuentran entre 120-139 mmHg sistólica y 80-89 mmHg diastólica es considerada tensión arterial normal alta. Cuando el rango de la presión arterial está entre 140-159 mmHg sistólica y 90-99 mmHg diastólica se clasifica como hipertensión leve. Se considera hipertensión moderada cuando los rangos están entre 160-170 mmHg sistólica y 100-109 mmHg diastólica, por último, está la hipertensión severa que es cuando los valores se encuentran de 180 hacia arriba en la tensión sistólica y por encima de 139 en la diastólica.
Los hábitos de alimentación saludable para el corazón, tales como el plan alimentario DASH. La investigación financiada por el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre (NHLBI, por sus siglas en inglés) ha demostrado que el combinar DASH con un plan alimentario bajo en sal puede ser tan efectivo como las medicinas para disminuir la hipertensión. Obtenga más información sobre los efectos de disminuir la presión arterial y otros beneficios para la salud del plan alimentario DASH (en inglés).
La tensión arterial puede definirse como la presión que ejerce la sangre en las arterias al transportarse por ellas. Cuando el corazón late y bombea la sangre es el momento en que la tensión es más alta. La tensión arterial en adultos es considerada normal cuando sus valores están entre 100-140 mmHg en la presión sistólica y 60-90 mmHg en la presión diastólica.
Usted y su médico deben establecer los valores a utilizar. Si eligen el enfoque más conservador, debe tener en cuenta que un valor promedio sistólico mayor de 135 mmHg o un valor medio diastólico superior a 85 mmHg representan una alta probabilidad de que usted sufre de hipertensión y, por ende, debe considerar un plan de acción para mejorar sus números. Por otro lado, si la media es menor de 125/76 mmHg, la probabilidad de que sufra de hipertensión es bastante baja. Si sus números están entre 125-135 mmHg (sistólica) y 76-85 mmHg (diastólica), usted se encuentra en una zona gris en cuanto a si sufre o no de una verdadera hipertensión. En este caso es recomendable empezar a hacer ciertas modificaciones básicas – dieta, ejercicio y relajación – de estilo de vida.
El origen de la pérdida de la capacidad de autorregular la presión arterial, que origina a la hipertensión, es un proceso complejo y aún no bien aclarado. Involucrando factores genéticos, cantidad de sal (sodio) en el organismo, capacidad de los riñones de lidiar con el volumen de agua corporal, producción de hormonas que actúan directamente sobre la pared de los vasos sanguíneos y la propia salud de las arterias, que necesitan ser capaces de contraerse y dilatar adecuadamente.

Todos sabemos que el ejercicio es básico para estar sanos pero no todo el mundo sabe que es fundamental para bajar la tensión sin necesidad de tomar pastillas. De hecho, se calcula que haciendo ejercicio aeróbico (andar, ir en bicicleta, correr) de forma habitual la presión baja 4,6 mmHg, y tomando menos sal, 3,6 mmHg. Y también la previene, ya que practicar ejercicio puede reducir un 70% el riesgo de hipertensión. 


Controla tu presión arterial en el hogar. El control de la presión arterial en el hogar puede ayudarte a controlar de cerca tu presión arterial, ver si la medicación está funcionando, e incluso alertarlos a ti y a tu médico sobre posibles complicaciones. El control de la presión arterial en el hogar no sustituye las visitas al médico, y los medidores de presión arterial para el hogar pueden tener limitaciones. Incluso si obtienes lecturas normales, no dejes ni cambies tus medicamentos ni tampoco alteres tu alimentación sin hablar primero con el médico.
Si tus circunstancias te lo permiten, no pierdas ni una hora de sueño. Cuando duermes, tu presión baja ya que el corazón se relaja. Es más, según los investigadores de la Universidad de Chicago (EE. UU.) el riesgo de hipertensión puede aumentar un 37% si se duerme una hora menos de lo que se debería, durante cinco años seguidos. Algo similar les sucede a las personas que sufren apnea del sueño, su riesgo de hipertensión aumenta un 30%. 

En la vejez la presión arterial es generalmente algo más elevada que en las etapas anteriores, ya que los vasos sanguíneos van perdiendo elasticidad. Esto no quiere decir que la hipertensión sea inocua en esta edad. Nunca debe ser elevada en ancianos, por lo que a partir de cierto nivel y en caso de que existan otros factores de riesgo como las enfermedades cardiovasculares, es muy importante tomar las medidas necesarias para disminuirla. En el caso del pulso en reposo, éste no debería ser superior a las 85 pulsaciones por minuto. Y en lo que respecta a la presión, no debería pasar de los 150/90 mmHg.
La Asociación Americana del Corazón, la Sociedad Americana de Hipertensión, la Sociedad Europea de Hipertensión, y otros grupos afines reconocen la dificultad para determinar el verdadero nivel de la presión arterial de las personas sobre la base de una o dos mediciones en el momento de una visita al médico. Estas muy respetadas organizaciones recomiendan el monitoreo en el hogar con el fin de obtener una estimación inicial y fiable de su verdadera presión arterial. Obtener estas lecturas en casa son una buena herramienta para que usted y su médico tengan la información necesaria para tomar las mejores decisiones sobre su tratamiento.

El médico también puede utilizar un aparato denominado «oftalmoscopio» para examinar los vasos sanguíneos de los ojos y determinar si ha habido algún engrosamiento, estrechamiento o ruptura, lo cual puede ser un indicio de presión arterial alta. Empleará además un estetoscopio para escuchar el sonido del corazón y del flujo sanguíneo por las arterias. En algunos casos puede ser necesario realizar una radiografía de tórax y un electrocardiograma.
Presión arterial baja debido a señales cerebrales defectuosas (hipotensión mediada neuralmente). Este trastorno, que provoca el descenso de la presión arterial después de estar parado por períodos prolongados, afecta principalmente a los adultos jóvenes y a los niños. Aparentemente se produce debido a una falla en la comunicación entre el corazón y el cerebro.
En cambio, los países de ingresos bajos tienen la prevalencia más elevada de tensión arterial elevada. En la Región de África de la OMS se estima que en muchos países más del 30% de los adultos sufre hipertensión, y esa proporción va en aumento. Asimismo, los valores medios de la tensión arterial en esta región son mucho más altos que la media mundial.

La presión arterial (presión sanguínea en las arterias) puede registrarse fácilmente, sin esfuerzo y de manera indolora, lo que supone una ventaja tanto para los pacientes como para los médicos. Además la medición de la presión arterial tiene un coste mínimo. Estos factores convierten los controles de la presión en un método de reconocimiento disponible y aplicable en prácticamente cualquier lugar. La presión sanguínea se mide en mmHg (milímetros de mercurio). Los valores de presión arterial normales en los adultos se sitúan aproximadamente en 120/80 mmHg, a partir de 140/90 mmHg se habla de hipertensión arterial. La primera cifra se denomina “valor sistólico”; la segunda es el “valor diastólico”.

La presión arterial alta puede causar problemas a la madre y a su bebé. La presión arterial alta puede dañar los riñones de la madre y otros órganos, además, puede causar un nacimiento prematuro y peso bajo al nacer. Si está pensando en tener un bebé y sufre de hipertensión, consulte con su médico para que pueda seguir indicaciones para reducir o controlar su presión arterial alta antes y durante el embarazo.
Con el fin de reducir la cantidad de dosis de medicamento diarias que necesitas, es posible que el médico te recete una combinación de medicamentos en bajas dosis en lugar de dosis grandes de un solo medicamento. De hecho, dos o más medicamentos para la presión arterial suelen ser más efectivos que uno solo. A veces, hallar el medicamento o la combinación más efectiva es una cuestión de prueba y error.
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