Una cantidad de medicamentos también pueden provocar hipotensión ortostática, especialmente medicamentos que se usan para tratar la presión arterial alta (diuréticos, betabloqueantes, bloqueantes de los canales de calcio e inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina), así como también antidepresivos y medicamentos que se utilizan para tratar la enfermedad de Parkinson y la disfunción eréctil.
Un estudio publicado en la revista Open Heart indica que el azúcar puede ser más nocivo que la sal para la tensión. Y en especial el sirope de maíz (fructosa) que se utiliza en alimentos procesados, zumos industriales y refrescos. Según esta investigación, si el 25% de las calorías de las dieta provienen del azúcar aumenta por tres el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular ya que aumenta sensiblemente la tensión. Aquí te dejamos algunos de los alimentos que tienen más azúcar de lo que crees.
Un descenso abrupto de la presión arterial puede ser peligroso. Un cambio de solo 20 mmHg, como un descenso de 110 a 90 mmHg de presión sistólica, puede provocar mareos y desmayo si el cerebro no recibe el suministro adecuado de sangre. Los aumentos importantes de la presión arterial, como aquellos provocados por un sangrado no controlado, infecciones graves o reacciones alérgicas, pueden poner en riesgo la vida.
Cambios en la estructura de los vasos sanguíneos. Los vasos sanguíneos tienen capas de proteínas, como la elastina y el colágeno. La elastina es lo que hace que los vasos sanguíneos sean flexibles. El colágeno, que es más rígido, les proporciona estructura. Con la edad, la elastina se rompe. Incluso la elastina que no se rompe pierde su elasticidad. Mientras tanto, los depósitos de colágeno en los vasos incrementan. Como resultado, los vasos sanguíneos se engrosan y son menos flexibles con el paso del tiempo. Estos cambios pueden conducir a presión arterial sistólica más alta.
Actualmente, el aparato más usado para tomar la tensión es el llamado esfigmomanómetro, compuesto por una bolsa y una perilla de goma conectada por un tubo a la columna de mercurio que registrará en centímetros nuestra presión. Se trata de una medición muy sencilla, que no supone ningún tipo de dolor y se realiza muy rápidamente. En este otro artículo de unCOMO podrás ver los pasos a seguir para saber cómo se toma la tensión.
La presión arterial (presión sanguínea en las arterias) puede registrarse fácilmente, sin esfuerzo y de manera indolora, lo que supone una ventaja tanto para los pacientes como para los médicos. Además la medición de la presión arterial tiene un coste mínimo. Estos factores convierten los controles de la presión en un método de reconocimiento disponible y aplicable en prácticamente cualquier lugar. La presión sanguínea se mide en mmHg (milímetros de mercurio). Los valores de presión arterial normales en los adultos se sitúan aproximadamente en 120/80 mmHg, a partir de 140/90 mmHg se habla de hipertensión arterial. La primera cifra se denomina “valor sistólico”; la segunda es el “valor diastólico”.
Los valores típicos para un ser humano adulto, sano, en descanso, son aproximadamente 120 mmHg (16 kPa) para la sístólica y 80 mmHg (11 kPa) para la diastólica (escrito como 120/80 mmHg, y expresado oralmente como "ciento veinte sobre ochenta"). Estas medidas tienen grandes variaciones de un individuo a otro. Estas medidas de presión sanguínea no son estáticas, experimentan variaciones naturales entre un latido del corazón a otro y a través del día (en un ritmo circadiano); también cambian en respuesta al estrés, factores alimenticios, medicamentos, o enfermedades. La hipertensión se refiere a la presión sanguínea que es anormalmente alta, al contrario de la hipotensión, cuando la presión es anormalmente baja. Junto con la temperatura del cuerpo, la presión sanguínea es el parámetro fisiológico más comúnmente medido.
La hipertensión arterial (HTA) se define como una presión arterial sistólica (PAS) mayor o igual a 140 mmHg o una presión arterial diastólica (PAD) mayor o igual a 90 mmHg, mientras que cifras de PAS y PAD menores de 130/85 mmHg se consideran valores de presión normales. Entre ambas categorías queda lo que se llama presión arterial normal-alta, con PAS mayor o igual a 135, pero menor a 140 mmHg y PAD mayor o igual a 85 y menor de 90 mmHg.
Mantener un registro de su presión arterial es importante. Su médico puede ayudarlo a aprender cómo controlar su presión arterial en casa. Cada vez que controle su propia presión arterial, registre los números y la fecha. Envíe o lleve consigo el cuaderno de registro con las lecturas de presión arterial a la consulta médica. Regrese a Detección y prevención para recordar cómo prepararse para una evaluación de presión arterial.
Este resumen le ayudará a aprender cómo se mide la presión arterial en casa. Se escribió para ayudarles a usted y a su médico a decidir si es conveniente que se mida la presión arterial en casa. Este resumen le informará también de las investigaciones sobre los monitores para la presión arterial y le sugerirá preguntas que puede hacerle a su médico.
El objetivo por tanto para los servicios de salud será conseguir que las cifras de TA no suban de 130/80 mmHg como medio teórico de evitar las complicaciones derivadas de la HTA como factor de riesgo para otras patologías como las cardiovasculares o las patologías renales crónicas. Hacer especial hincapié en las cifras de TA elevada va a ser crucial. Y aquí el papel de los enfermeros es indiscutible. Por supuesto, la vigilancia en enfermos con patologías como diabetes, cardiopatías y/o ERC, entre otras enfermedades crónicas, sigue siendo igual de importante.
Un brazalete del tamaño apropiado es ajustado e inflado manualmente al apretar repetidamente un bulbo de goma hasta que la arteria braquial es ocluida totalmente. Escuchando con el estetoscopio la arteria braquial en el codo, el examinador libera lentamente la presión en el brazalete. Cuando la sangre apenas comienza a fluir en la arteria, el flujo turbulento crea un "silbido" o palpitación (primer sonido de Korotkoff). La presión en la cual este sonido se oye primero es la presión sanguínea sistólica. La presión del brazalete sigue liberándose hasta que no se puede oír ningún sonido (quinto sonido de Korotkoff) en la presión sanguínea diastólica. A veces, la presión es palpada (sentida a mano) para conseguir una estimación antes de la auscultación.
Las lecturas de presión arterial se clasifican en cuatro categorías generales, que abarcan desde presión arterial normal hasta presión arterial alta de etapa 2 (hipertensión). El nivel de la presión arterial determina qué tipo de tratamiento puedes necesitar. Para obtener una medición precisa de la presión arterial, el médico debe evaluar tus lecturas sobre la base del promedio de dos o más lecturas de presión arterial en tres o más visitas al consultorio.
Su presión arterial se considera alta cuando tiene lecturas sistólicas continuas de 140 mm Hg o lecturas diastólicas de 90 mm Hg o más altas. Basados en la investigación, su médico podría considerar que sufre de hipertensión si es un adulto o un niño de 13 años o más que tiene lecturas sistólicas consistentes de 130 a 139 mm Hg o lecturas diastólicas de 80 a 89 mm Hg y tiene otros factores de riesgo cardiovasculares.
Para saber si tienes la tensión normal es importante conocer lo que indican cada uno de los valores. El primero de los valores se indicará en la columna de mercurio en el esfigmomanómetro, señalando la presión máxima de la sangre en la red arterial, que corresponde a la contracción del ventrículo o sístole de nuestro corazón. Mientras que el segundo número indicará la presión sanguínea mínima en las arterias, la presión diastólica, correspondiente a la relajación máxima del ventrículo. 
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