Una alimentación saludable incluye un consumo de sal común de aproximadamente 5 o 6 gramos al día, que se puede alcanzar fácilmente eliminando el salero de la mesa y prestando atención al etiquetado alimentario para evitar los que son ricos en sal como salazones, conservas en general, zumos de hortalizas envasados y la mayorías de los quesos. Así se puede obtener un descenso de la presión arterial de hasta 5 mmHg, según detalla Rodilla.

Las lecturas de presión arterial se clasifican en cuatro categorías generales, que abarcan desde presión arterial normal hasta presión arterial alta de etapa 2 (hipertensión). El nivel de la presión arterial determina qué tipo de tratamiento puedes necesitar. Para obtener una medición precisa de la presión arterial, el médico debe evaluar tus lecturas sobre la base del promedio de dos o más lecturas de presión arterial en tres o más visitas al consultorio.
Las consecuencias de la hipertensión para la salud se pueden agravar por otros factores que aumentan las probabilidades de sufrir un infarto de miocardio, un accidente cerebrovascular o insuficiencia renal. Entre ellos cabe citar el consumo de tabaco, una dieta poco saludable, el uso nocivo del alcohol, la inactividad física y la exposición a un estrés permanente, así como la obesidad, el colesterol alto y la diabetes mellitus.
La presión arterial alta suele heredarse. Gran parte de lo que se sabe de los sistemas del cuerpo involucrados en la presión arterial alta proviene de estudios de genética. La investigación ha identificado muchas variaciones en genes asociadas con pequeños incrementos en el riesgo de desarrollar presión arterial alta. Las nuevas investigaciones sugieren que algunos cambios en el ADN durante el desarrollo fetal también podrían conducir al desarrollo de presión arterial alta en algún momento de la vida.
La hipertensión arterial (HTA) se define como una presión arterial sistólica (PAS) mayor o igual a 140 mmHg o una presión arterial diastólica (PAD) mayor o igual a 90 mmHg, mientras que cifras de PAS y PAD menores de 130/85 mmHg se consideran valores de presión normales. Entre ambas categorías queda lo que se llama presión arterial normal-alta, con PAS mayor o igual a 135, pero menor a 140 mmHg y PAD mayor o igual a 85 y menor de 90 mmHg.

El brazalete es inicialmente inflado a una presión superior a la presión sanguínea sistólica, y después, durante un período de cerca de 30 segundos, se reduce hasta llegar a un nivel por debajo de la presión diastólica. Cuando el flujo de sangre es nulo (presión del brazalete excediendo la presión sistólica), o sin obstáculo (presión del brazalete debajo de la presión diastólica), la presión del brazalete será esencialmente constante. Es esencial que el tamaño del brazalete sea el correcto: los brazaletes de tamaño insuficiente pueden dar una presión demasiado alta, mientras que los brazaletes de gran tamaño muestran una presión demasiado baja. Cuando el flujo de sangre está presente, pero restringido, la presión del brazalete, que es monitoreada por el sensor de presión, variará periódicamente en sincronía con la expansión y contracción cíclicas de la arteria braquial, es decir, oscilará. Los valores de la presión sistólica y diastólica son computados usando un algoritmo, no son realmente medidos desde los datos en bruto. Los resultados computados son exhibidos en una pantalla.
Como podemos observar en la tabla anterior, los valores de tensión arterial son considerados ideales por la OMS cuando se encuentran por debajo de 120 mmHg sistólica y 80 mmHg diastólica. Cuando los valores se encuentran entre 120-139 mmHg sistólica y 80-89 mmHg diastólica es considerada tensión arterial normal alta. Cuando el rango de la presión arterial está entre 140-159 mmHg sistólica y 90-99 mmHg diastólica se clasifica como hipertensión leve. Se considera hipertensión moderada cuando los rangos están entre 160-170 mmHg sistólica y 100-109 mmHg diastólica, por último, está la hipertensión severa que es cuando los valores se encuentran de 180 hacia arriba en la tensión sistólica y por encima de 139 en la diastólica.
Si tu presión arterial está extrañamente alta, tendrás que bajarla tan rápido como sea posible. Hay maneras de hacer esto utilizando nada más que una dieta y un estilo de vida, pero si ya enfrentas la hipertensión, es posible que tu mejor opción sea que tu doctor te prescriba un medicamento. Aquí encontrarás lo que necesitas saber sobre las opciones disponibles para ti.
La lectura de la presión arterial total se determina mediante la medición de las presiones arteriales sistólica y diastólica. La presión arterial sistólica, el valor superior, mide la fuerza que ejerce el corazón sobre las paredes de las arterias cada vez que late. La presión arterial diastólica, el valor inferior, mide la fuerza que ejerce el corazón sobre las paredes de las arterias entre cada latido.
También baja durante la digestión. Seguro que alguna vez has notado esa sensación de somnolencia después de las comidas, favorecida por la ingesta de alcohol. De hecho, la siesta, muy practicada en los países cálidos, es casi imperativa después de una comida copiosa, mientras que una ingesta ligera ayuda a superar el bajón, lo mismo que hace un buen café, por su efecto estimulante.
La presión arterial alta es muy común en las personas mayores. El sistema vascular cambia a medida que las personas van envejeciendo. Las arterias se endurecen, de modo que la presión arterial sube. Esto es cierto incluso para las personas que tienen hábitos que benefician la salud del corazón. La buena noticia es que la presión arterial puede ser controlada en la mayoría de las personas.
Si bien es mejor incluir en tu dieta estos suplementos como alimentos, también puedes tomarlos en pastillas o cápsulas. Consulta con el médico antes de agregar cualquiera de estos suplementos a tu tratamiento para la presión arterial. Algunos suplementos pueden interactuar con la medicación y causar efectos secundarios peligrosos, como un riesgo de sangrado que podría ser mortal.
Diplomada en Enfermería por la Universidad de Granada con un Master Oficial en Protección de Datos en el Ámbito Sanitario y especialista en la atención al paciente en UCI y Urgencias. Actualmente pertenezco al equipo docente del departamento Biosanitario del Instituto Europeo de Estudios Empresariales (INESEM) y colaboro en la redacción de la revista online de INESEM.

La hipertensión es un problema que afecta más a las personas mayores cierto, pero es un error pensar que solo puede darse a partir de determinada edad. La realidad es que también puede padecerla gente joven, aunque sea menos común. La causa de que una parte de la población sea más propensa que otra se debe a que con el paso del tiempo empeora la circulación y nuestras arterias no tienen el mismo rendimiento. 
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