La presión arterial es una ´representación matemática` de dos fuerzas. El número máximo (sistólica) es la fuerza aplicada sobre las paredes de las arterias cuando el corazón bombea, y el número mínimo (diastólica) es la fuerza aplicada sobre las paredes de las arterias entre los dos latidos cardíacos (por ejemplo, cuando el corazón está en reposo). Se considera que entre 110/70 y 120/80 son unos valores normales.
El origen de la pérdida de la capacidad de autorregular la presión arterial, que origina a la hipertensión, es un proceso complejo y aún no bien aclarado. Involucrando factores genéticos, cantidad de sal (sodio) en el organismo, capacidad de los riñones de lidiar con el volumen de agua corporal, producción de hormonas que actúan directamente sobre la pared de los vasos sanguíneos y la propia salud de las arterias, que necesitan ser capaces de contraerse y dilatar adecuadamente.

El corazón bombea la sangre a través de sus latidos. Cuando el corazón se contrae, él expulsa la sangre de su interior en dirección a los vasos. Cuando él relaja, se vuelve a llenar de sangre. Esta alternancia de contracción y relajamiento ocurre, en media, de 60 a 100 veces por minuto. El corazón llena y vacía, llena y vacía. La presión bajo las paredes de las arterias es pulsátil, o sea, aumenta en la fase de contracción del corazón y disminuye en la fase de relajamiento.
Como podemos observar en la tabla anterior, los valores de tensión arterial son considerados ideales por la OMS cuando se encuentran por debajo de 120 mmHg sistólica y 80 mmHg diastólica. Cuando los valores se encuentran entre 120-139 mmHg sistólica y 80-89 mmHg diastólica es considerada tensión arterial normal alta. Cuando el rango de la presión arterial está entre 140-159 mmHg sistólica y 90-99 mmHg diastólica se clasifica como hipertensión leve. Se considera hipertensión moderada cuando los rangos están entre 160-170 mmHg sistólica y 100-109 mmHg diastólica, por último, está la hipertensión severa que es cuando los valores se encuentran de 180 hacia arriba en la tensión sistólica y por encima de 139 en la diastólica.
La hipertensión arterial afecta a mil millones de personas en el mundo y causa cerca de nueve millones de muertes cada año, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). A pesar de los serios problemas de salud que puede provocar –es el principal factor de riesgo cardiovascular–, es importante destacar que el control de la presión arterial está en nuestra mano. Por ello, si tu tensión está disparada, y quieres optar por una manera más natural de estabilizar sus niveles, descubre los consejos que te ofrecemos en esta galería y mejora tu salud al tiempo que proteges tu corazón.
Hay que tener en cuenta que estos valores son informativos y para personas adultas que tienen una salud considerada buena o normal. Ya hemos señalado que hay factores que influyen en la presión arterial, por lo que puede variar de una persona a otra. Siempre hay que hacer caso a las indicaciones de tu médico, que te indicará si la tensión arterial es normal y adecuada.
Estas cifras se utilizan de forma orientativa para clasificar el estado de tensión arterial según el grupo de población en personas sanas y sin ningún tipo de alteración. En el momento en el que se detecta una alteración se debe de realizar un estudio en el que, tras varias mediciones y a distintas horas de distintos días, se compruebe que esta persona tiene una alteración pasándose a investigar la causa del desajuste. Entre las alteraciones que mayor incidencia de prevalencia padece la población nos encontramos de tipo endocrino, cardiocirculatorio o renal.  Estas alteraciones influyen sobre la presión arterial aumentando y o disminuyéndola:
Los métodos oscillométricos a veces son usados en mediciones a largo plazo y a veces en la práctica general. El equipo es funcionalmente similar al del método auscultatorio, pero, en vez de usar el estetoscopio y el oído del experto, tiene en el interior un sensor de presión electrónico (transductor) para detectar el flujo de sangre. En la práctica, el sensor de presión es un dispositivo electrónico calibrado con una lectura numérica de la presión sanguínea. A diferencia del intrínsecamente exacto manómetro del mercurio, para mantener la exactitud, la calibración debe ser chequeada periódicamente. En la mayoría de los casos el brazalete es inflado y desinflado por una bomba y una válvula operadas eléctricamente, que se pueden ajustar en la muñeca (elevada a la altura del corazón), aunque se prefiera la parte superior del brazo. Estos instrumentos varían ampliamente en exactitud, y deben ser chequeados en intervalos específicos y recalibrados si fuera necesario.
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La medición invasiva de la presión arterial se utiliza para dar una lectura de la presión sanguínea más precisa , aunque este proceso es un poco complicado. Este método consiste en la inserción de la cánula de una aguja en la arteria radial, femoral, dorsal del pie o braquial. La cánula se conecta a un equipo esterilizado lleno de líquido que está unido a un transductor electrónico de la presión. De esta manera, la presión sanguínea se controla para cada latido y un gráfico de la presión contra el tiempo se muestra en forma de onda, que establece el ritmo individual.

Los trastornos hipertensivos del embarazo continúan siendo una causa importante de problemas durante la gestación que ocasionan enfermedades en el feto y durante el periodo neonatal. Normalmente, la presión arterial disminuye en el segundo trimestre y en el tercer trimestre, las cifras suelen volver a los valores previos al embarazo. Estas modificaciones pueden aumentar en algunos caso y ser causas de complicaciones, por lo que resulta de extraordinaria importancia el control de las cifras de presión arterial durante esta etapa. 

Debido a que la presión arterial suele variar algo de un día a otro, se recomienda diagnosticar hipertensión solo si hay valores altos de forma repetida. Si el promedio de cualquiera de los valores (ya sea sistólico o diastólico) es mayor que la norma, se considerará hipertensión. Es decir, se considerará demasiado alto a un promedio de 150/85 o 135/100 en medidas realizadas en varias ocasiones.
6. Una lectura de presión arterial significa muy poco. El consejo de "Controle su presión arterial una vez al año" es inútil. ¿A qué hora del día? ¿Había ingerido alimentos menos salados recientemente? ¿Te relajado ese día, cuando son generalmente mucho más estresado? ¿Si hubiera ejercido recientemente vigorosamente? Debe comprobar su presión arterial con más frecuencia que una vez al año, especialmente si se muestran "límite" lecturas. I puede producir una muy baja o muy alta la presión arterial, a su voluntad, basada en lo que hago durante las 24 horas anteriores a la medición.

Si no estás tomando diuréticos y sigues teniendo presión arterial alta, habla con el médico acerca de agregar o reemplazar un medicamento que actualmente tomas por algún diurético. Los diuréticos o los bloqueadores de los canales de calcio pueden funcionar mejor en las personas con antepasados africanos y en los adultos mayores que los inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina por sí solos. Un efecto secundario común de los diuréticos es el aumento de la micción.


Hay muchos factores que influyen en que la presión arterial sea elevada. Por ejemplo, la edad. Cuando envejecemos, las arterias se endurecen y se vuelven menos elásticas y aumenta la tensión. Pero hoy en día, hay muchos más factores que no están relacionados con la edad. Una buena alimentación es imprescindible para mantener los niveles normales de tensión, pues el sobrepeso y la obesidad juegan en contra y favorecen la presión alta, cada vez en personas de menor edad. Cuidando nuestra alimentación, llevando unos hábitos de vida saludable y realizando un poco de ejercicio físico, ayudaremos a mantener unos niveles normales de presión arterial.

La hipertensión o tensión alta se da en valores superiores a 14 y 9, mientras que los valores por debajo de 10 y 6 indican hipotensión o tensión baja. Si tienes tendencia a tener la tensión alta o tienes antecedentes familiares, te recomendamos que leas este artículo sobre claves para prevenir la hipertensión. En cambio, si crees que puedes padecer hipotensión, te invitamos a que leas este otro artículo para que sepas cuáles son los síntomas de la tensión baja.

Como podemos observar en la tabla anterior, los valores de tensión arterial son considerados ideales por la OMS cuando se encuentran por debajo de 120 mmHg sistólica y 80 mmHg diastólica. Cuando los valores se encuentran entre 120-139 mmHg sistólica y 80-89 mmHg diastólica es considerada tensión arterial normal alta. Cuando el rango de la presión arterial está entre 140-159 mmHg sistólica y 90-99 mmHg diastólica se clasifica como hipertensión leve. Se considera hipertensión moderada cuando los rangos están entre 160-170 mmHg sistólica y 100-109 mmHg diastólica, por último, está la hipertensión severa que es cuando los valores se encuentran de 180 hacia arriba en la tensión sistólica y por encima de 139 en la diastólica.
La hipertensión, también conocida como tensión arterial alta o elevada, es un trastorno en el que los vasos sanguíneos tienen una tensión persistentemente alta, lo que puede dañarlos. Cada vez que el corazón late, bombea sangre a los vasos, que llevan la sangre a todas las partes del cuerpo. La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos (arterias) al ser bombeada por el corazón. Cuanto más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear. 
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