Ira, estrés y preocupaciones: en momentos de ira o de peligro o de estrés, por ejemplo, las glándulas suprarrenales, situadas junto a los riñones, descargan una hormona muy potente llamada adrenalina. Esta sustancia química contrae las arterias haciendo que se eleve la tensión arterial. Es el mismo efecto que ocurre con una manguera cuando estrechamos la boquilla. Por eso, cuando estamos preocupados, sentimos ira o miedo, la tensión arterial puede elevarse un 50% sobre su nivel normal.
En consonancia con los niveles normales de presión arterial, la mayoría de las mujeres siguen el mismo patrón que los hombres. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el cuerpo femenino experimenta muchos cambios fisiológicos. El embarazo y el ciclo menstrual tienen un gran impacto en la presión arterial. Si bien los niveles pueden fluctuar durante un embarazo, los niveles tienden a aumentar después de la menopausia debido a la reducción de los niveles de estrógeno y progesterona.
También otros factores como la dieta inadecuada, el consumo excesivo de la sal y de cafeína (café o refresco de cola), el estilo de vida sedentario, el tabaquismo, el consumo excesivo del alcohol, las pastillas anticonceptivas, la predisposición genética, antecedentes familiares y el sobrepeso u obesidad. Existen varias tablas que ordenan los valores de presión arterial por edades con pequeños intervalos, pero en la práctica se ha demostrado que nada de esto es exacto.
La presión arterial es la fuerza con la que la sangre viaja por nuestro cuerpo, por ello resulta importante mantener unos valores adecuados para garantizar al máximo la salud cardíaca. La tensión arterial alta es un padecimiento muy común que pone en riesgo la salud del corazón, haciéndonos más propensos a sufrir enfermedades cardíacas. Llevar una dieta adecuada y tomar la medicación indicada por un especialista, es fundamental para mejorar este cuadro, por eso en nuestro artículo 5 recetas para bajar la presión alta te damos soluciones alimenticias para combatir este problema.
Nuestro cuerpo tiene un sistema circulatorio adecuado. Las arterias llevan la sangre purificada u oxigenada desde el corazón a diferentes partes del cuerpo, mientras que las venas llevan la sangre desoxigenada de diferentes partes a los pulmones para su purificación. El corazón bombea la sangre de una manera rítmica, con una presión y esto se conoce como la presión arterial. En otras palabras, la presión que se experimenta en las arterias cuando el corazón bombea la sangre a otras partes de su cuerpo, se conoce como la presión arterial. Se mide en los términos de la presión sistólica y diastólica. La presión medida en el momento de contracción del corazón, se conoce como la presión sistólica y cuando el corazón se relaja, la presión se conoce como la presión diastólica. Un gráfico de la presión arterial se compone de dos lecturas: sistólica y diastólica. Por ejemplo, si su presión arterial es 120/80 mmHg, entonces la presión arterial sistólica será de 120 y 80 será la presión arterial diastólica.
El origen de la pérdida de la capacidad de autorregular la presión arterial, que origina a la hipertensión, es un proceso complejo y aún no bien aclarado. Involucrando factores genéticos, cantidad de sal (sodio) en el organismo, capacidad de los riñones de lidiar con el volumen de agua corporal, producción de hormonas que actúan directamente sobre la pared de los vasos sanguíneos y la propia salud de las arterias, que necesitan ser capaces de contraerse y dilatar adecuadamente.
El colesterol es una sustancia grasa que se va acumulando en las arterias dificultando el paso de la sangre, lo que puede derivar en hipertensión. Además, las personas con una presión arterial elevada suelen tener niveles altos de colesterol LDL (el ‘malo’) y menores del HDL (el ‘bueno’) en comparación con aquellas con una presión arterial normal. Para mantener sus niveles a raya lo mejor es llevar una dieta variada, baja en grasas saturadas y rica en fibra, y practicar ejercicio de manera habitual.
Por lo tanto,  ya consigues entender que una de las causas de la hipertensión arterial es un aumento excesivo del volumen de la sangre dentro de los vasos sanguíneos. Este exceso suele ocurrir cuando el organismo retiene mucha sal y agua. Sin embargo, la mayoría de los pacientes hipertensos no tiene exceso de líquidos en el organismo, por lo menos no el suficiente para rebasar la capacidad de dilatación de los vasos. Lo que ocurre es un fallo en la capacidad de autorregulación. Las arterias están siempre más comprimidas que el necesario para la presión arterial sea normal.
Si concretamos sobre la prevalencia, “la hipertensión arterial en adultos afecta a alrededor del 30 o 45 por ciento de la población. Es más común en edad avanzada (llegando a más del 60 por ciento en personas con más de 60 años). La HTA fue el líder global en contribuir a la muerte súbita con casi 10 millones de muertes en 2015”, puntualiza Antonio Castro Fernández, responsable del Área de Cardiología del Hospital Vithas Nisa Sevilla y presidente de la Sociedad Andaluza de Cardiología (SAC).

Los tensiómetros digitales son más populares para medir la presión arterial. A menudo son más fáciles de usar que los aneroides. El tensiómetro digital tiene un medidor y un estetoscopio en una unidad. También tiene un indicador de error. La lectura de la presión arterial se muestra en una pantalla pequeña. Esto puede ser más fácil de leer que un dial. Algunas unidades incluso tienen una copia en papel que le da un registro de la lectura.
Una lectura de presión arterial mide tanto la fuerza sistólica como la diastólica, anotándose la sistólica en primer lugar. Las cifras indican la presión en unidades de milímetros de mercurio (mm Hg), es decir, la altura a la cual la presión dentro de las arterias podría elevar una columna de mercurio. Por ejemplo, una lectura de 120/80 mm Hg significa que la presión sistólica es de 120 mm Hg y la diastólica es de 80 mm Hg.
Una consulta. Tengo 63 años Dos intervenciones al corazón. La primera una operacion a corazon abierto para la implantación de 5 by passes cuando tenia 49 años de edad y la segunda la colocación de dos esteems mediante cateterismo cuando tenia 55 años, por la obstruccion de dos de los by passes. Mi presión esta en 150/80. Cual debe ser lo optimo en mi presion arterial?. Muchas gracias por su atencion.
Entre algunos ejemplos de ejercicios aeróbicos que puedes intentar hacer para reducir la presión arterial se incluyen: caminar, trotar, andar en bicicleta, nadar o bailar. También puedes probar con el entrenamiento por intervalos de alta intensidad, en el cual se alternan períodos breves de actividad intensa con períodos posteriores de recuperación de actividad más ligera. El entrenamiento de fuerza también puede ayudar a reducir la presión arterial. Intenta incluir ejercicios de entrenamiento de fuerza al menos dos días a la semana. Habla con tu médico acerca de cómo elaborar un programa de ejercicios.
La presión arterial alta puede ocasionar dolores de cabeza, pero esto no quiere decir que cause dolores de cabeza recurrentes. La presión sanguínea deberá usualmente ser muy elevada para poder causar un dolor de cabeza. Estudios efectuados demuestran que una presión arterial de 200/110 o más podría producir un dolor de cabeza. El doctor deberá determinar si la presión alta es la responsable por el dolor de cabeza. La presión arterial puede también subir si el paciente sufre de algun dolor.
Si concretamos sobre la prevalencia, “la hipertensión arterial en adultos afecta a alrededor del 30 o 45 por ciento de la población. Es más común en edad avanzada (llegando a más del 60 por ciento en personas con más de 60 años). La HTA fue el líder global en contribuir a la muerte súbita con casi 10 millones de muertes en 2015”, puntualiza Antonio Castro Fernández, responsable del Área de Cardiología del Hospital Vithas Nisa Sevilla y presidente de la Sociedad Andaluza de Cardiología (SAC).
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