Si no se controla, la hipertensión puede provocar un infarto de miocardio, un ensanchamiento del corazón y, a la larga, una insuficiencia cardiaca. Los vasos sanguíneos pueden desarrollar protuberancias (aneurismas) y zonas débiles que los hacen más susceptibles de obstruirse y romperse. La tensión arterial puede ocasionar que la sangre se filtre en el cerebro y provocar un accidente cerebrovascular. La hipertensión también puede provocar deficiencia renal, ceguera y deterioro cognitivo.

Por tanto, tienes una presión arterial normal si te encuentras dentro de dichos valores. Lo más recomendable sería tener una presión sistólica que no supere los 12 cm (máximo 13) y la diastólica por debajo de los 9 cm de Hg. Cabe destacar que con la edad, la tensión tiende a subir, puesto que los vasos sanguíneos pierden elasticidad. Los valores normales de presión arterial son por tanto algo más elevados que durante la edad adulta.


El síndrome metabólico es normalmente causado por comer más carbohidratos de los que el cuerpo puede manejar. Esto es así sobre todo con los carbohidratos de alto índice glucémico que se digieren de forma rápida, como la harina blanca y la azúcar pura. Dependiendo de qué tan sensible seas, puedes experimentar los mismos síntomas con carbohidratos más complejos con un índice glucémico más bajo.
La hipertensión es el factor más común de riesgo para enfermedades cardiovasculares y ACV (derrame cerebral). La hipertensión arterial es también responsable de otros problemas graves, como insuficiencia renal crónica, aneurismas y lesiones en los vasos sanguíneos de los ojos. Como si no fuera suficiente todas las posibles complicaciones, la hipertensión todavía tiene otro problema: es una enfermedad silenciosa que no causa síntomas en la mayoría de los casos.
El sodio es una parte clave de cómo el cuerpo controla los niveles de presión arterial. Los riñones ayudan a equilibrar los niveles de fluidos y sodio en el cuerpo. Utilizan el sodio y el potasio para eliminar el exceso de fluido de la sangre. El cuerpo desecha este exceso de fluidos en forma de orina. Cuando los niveles de sodio en la sangre son altos, los vasos sanguíneos retienen más fluidos. Esto incrementa la presión arterial sobre las paredes de los vasos sanguíneos.
Un descenso abrupto de la presión arterial puede ser peligroso. Un cambio de solo 20 mmHg, como un descenso de 110 a 90 mmHg de presión sistólica, puede provocar mareos y desmayo si el cerebro no recibe el suministro adecuado de sangre. Los aumentos importantes de la presión arterial, como aquellos provocados por un sangrado no controlado, infecciones graves o reacciones alérgicas, pueden poner en riesgo la vida.
La presión arterial alta no tiene síntomas. Por ello, la única manera de averiguar si usted tiene presión arterial alta es a través de chequeos regulares cuando visita a su proveedor de atención médica. Su proveedor utilizará un medidor, un estetoscopio o un sensor electrónico y un manguito de presión arterial y tomará dos o más mediciones en citas médicas distintas antes de hacer un diagnóstico.
5. Tenga en cuenta el "ciclo del ritmo circadiano". Su presión sanguínea está muy influido por la hora del día. Para las personas normales, la más alta de BP se produce alrededor del mediodía, y el más bajo en alrededor de 3-4 de la mañana. Para algunas personas, que se describe como "no-dippers", esta mañana temprano BP inmersión no se produce. Para estas personas, la presión sanguínea más alta por lo general ocurre alrededor de 6-9 de la mañana. Algunos médicos no son conscientes de esto, y hacer suposiciones erróneas. Un no-Dipper puede ver en la mañana 150/95, 130/85 y por la noche. No inmersión se suele asociar con las condiciones anormales del sueño, como apnea del sueño, fuertes ronquidos, abuso de drogas y alcohol, etc.
Para imaginártelo, basta que cierres con fuerza tu puño durante 10 segundos. Verás que la presión en algunos puntos de tu mano comienza a ser insoportable. ¿Te imaginas lo que pasa si tus arterias están bajo una presión similar todo el tiempo? Lo que esto puede provocar, entre otras cosas, es una serie de complicaciones para diversos órganos, como el cerebro, el corazón y los riñones, y si lo quieres ver más allá, influye en la manera en que percibes la vida.
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