La hipertensión arterial (HAT) es uno de los problemas de salud más frecuentes a nivel mundial. La mayor parte de las personas diagnosticadas con HAT necesitan tratarse con medicamentos. Sin embargo, existen diversas formas de bajar la presión arterial sin recurrir a ellos. Dichos métodos también son de utilidad si tienes prehipertensión y aún no necesitas medicamentos para combatirla. Si utilizas métodos como cambiar tu dieta y estilo de vida junto con los medicamentos, podrás controlar tu enfermedad y mantener tu cuerpo más sano en general.
El NHLBI es parte de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., la agencia de investigación biomédica de la nación que realiza importantes descubrimientos científicos para mejorar la salud y salvar vidas. Estamos comprometidos con el avance de la ciencia y la aplicación de descubrimientos en la práctica clínica para promover la prevención y el tratamiento de los trastornos cardíacos, pulmonares, sanguíneos y del sueño, incluida la presión arterial alta. Aprenda sobre los esfuerzos actuales y futuros del NHLBI para mejorar la salud a través de la investigación y el descubrimiento científico.

Reacción alérgica grave (anafilaxis). Los desencadenantes frecuentes de esta reacción grave que puede poner en riesgo la vida comprenden alimentos, determinados medicamentos, veneno para insectos y el látex. La anafilaxis puede provocar problemas respiratorios, urticaria, picazón, hinchazón en la garganta y un descenso de la presión arterial peligroso.
En las clínicas suecas a menudo se toma la presión arterial de forma inadecuada con el paciente tumbado. Las diferencias suelen ser pequeñas, sin embargo, al estar sentado, la presión sanguínea sistólica es un poco menor, y la diastólica un poco mayor. Probé esto yo mismo y anoté unos los valores de 116/73 de media en varias medidas sentado y una media de 119/72 tumbado.
Las farmacias, tiendas y otros locales venden monitores para medirse la presión arterial en el hogar. Sin embargo, estos dispositivos tampoco miden siempre con precisión. La lectura obtenida con el monitor personal debe compararse siempre con aquella obtenida con el aparato del médico, para asegurar que sean iguales. Recuerde que toda cifra superior a la normal es motivo de consultar al médico, quien podrá hablar con usted sobre el mejor plan de acción.
El NHLBI (Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre) dice que cuando la frecuencia cardíaca es demasiado lenta, esta puede corregirse con un marcapasos. Se trata de un dispositivo electrónico que coloca un cirujano y que estimula los latidos del corazón. Cuando la frecuencia cardíaca es demasiado rápida, esta puede hacerse más lenta con el uso de medicamentos, como los beta bloqueadores.
Su médico puede sugerirle que se chequee su presión arterial en su casa. La forma más fácil de hacerlo es usar un monitor de presión arterial digital. Usted puede obtener un monitor en su farmacia local, hospital, clínica o en línea. Su médico puede ayudarle a encontrar un monitor adecuado para usted y mostrarle cómo usarlo. Muchas farmacias y tiendas de comestibles también tienen monitores en la tienda que puede utilizar de forma gratuita.
En el pasado, la mayor parte de la atención era prestada a la presión diastólica, pero hoy en día es reconocido que son también factores de riesgo la alta presión sistólica y la alta presión de pulso (la diferencia numérica entre las presiones sistólicas y diastólicas). En algunos casos, parece que una excesiva disminución de la presión diastólica puede realmente aumentar el riesgo, debido probablemente a la diferencia creciente entre las presiones sistólicas y diastólicas (ver el artículo sobre la presión de pulso).
“Existen múltiples evidencias clínicas que demuestran que cuanto más alta es la presión arterial, mayor es la probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares. De igual modo, todos los expertos coinciden en que mantener las cifras de presión por debajo de los valores mencionados reduce de forma significativa el riesgo de complicaciones”, expone Enrique Rodilla Sala, profesor de Medicina de la Universidad CEU Cardenal Herrera y responsable de la Unidad de Hipertensión y Riesgo Vascular del Servicio de Medicina Interna del Hospital de Sagunto (Valencia).
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