Reduzca el consumo de sal. A medida que va envejeciendo, el cuerpo y la presión arterial se vuelven más sensibles a la sal (sodio), así que puede ser necesario determinar cuánta sal contiene su dieta. La mayoría de la sal proviene de alimentos procesados (por ejemplo, sopas y productos horneados). Una dieta baja en sal, tal como la dieta DASH, puede ayudar a bajar la presión arterial. Hable con el médico sobre cómo consumir menos sal.
Actualmente, el aparato más usado para tomar la tensión es el llamado esfigmomanómetro, compuesto por una bolsa y una perilla de goma conectada por un tubo a la columna de mercurio que registrará en centímetros nuestra presión. Se trata de una medición muy sencilla, que no supone ningún tipo de dolor y se realiza muy rápidamente. En este otro artículo de unCOMO podrás ver los pasos a seguir para saber cómo se toma la tensión.

El control en el hogar puede ayudarte a controlar tu presión arterial, asegurarte de que funcionen tus cambios en el estilo de vida y alertarlos a ti y a tu médico de posibles complicaciones para la salud. Los monitores de presión arterial se encuentran disponibles para el público sin ningún tipo de receta. Habla con tu médico sobre el control en el hogar antes de comenzar.
Su proveedor de atención médica diagnosticará su presión arterial baja con base en los síntomas, como la sensación de mareo o vahído, especialmente al pararse. Esto en ocasiones es un efecto secundario por tomar ciertos medicamentos, los cuales incluyen medicamentos para la presión arterial alta (hipertensión) y para afecciones cardíacas. También puede producirse debido a problemas médicos como:

Estudio sobre el corazón de Bogalusa. El NHLBI apoya estudios para evaluar cómo el uso del tabaco en niños, la falta de actividad física y un hábito de alimentación alta en calorías y grasas influyen en el desarrollo de enfermedades de los vasos sanguíneos y el corazón, incluida la presión arterial alta, en otro momento de su vida. Visite Estudio sobre el corazón de Bogalusa (en inglés) para obtener más información.
La presión arterial muestra cuánto debe trabajar el cuerpo para bombear sangre a los órganos. La presión arterial puede ser baja, normal o alta (la cual se llama hipertensión). Tener hipotensión o (presión arterial baja) o hipertensión puede provocar condiciones médicas como enfermedades cardiacas o disminución de la función cerebral.[1] Si te mides regularmente e interpretas los resultados, podrás leer tu presión arterial y detectar potenciales problemas de salud.
A día de hoy, “la hipertensión arterial es la enfermedad crónica más frecuente en España, y las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte en países occidentales”, afirma Rodilla. En este grupo de patologías se incluyen la cardiopatía isquémica que subyace al infarto de miocardio, así como las complicaciones cerebrovasculares, como el ictus cerebral y los ataques isquémicos transitorios, sin olvidarnos de enfermedades renales como la insuficiencia renal, así como enfermedades de las arterias periféricas como la claudicación intermitente y, finalmente, patologías de las arterias de la retina.
Las consultas regularles con el médico también son claves para controlar tu presión arterial. Si tu presión arterial está bien controlada, consulta al médico respecto de con qué frecuencia debes controlarla. El médico puede sugerir controlarla diariamente o con menor frecuencia. Si cambias tus medicamentos u otros tratamientos, el médico puede recomendarte que controles tu presión arterial dos semanas después de los cambios de tratamiento y una semana antes de tu próximo turno.
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