Los trastornos hipertensivos del embarazo continúan siendo una causa importante de problemas durante la gestación que ocasionan enfermedades en el feto y durante el periodo neonatal. Normalmente, la presión arterial disminuye en el segundo trimestre y en el tercer trimestre, las cifras suelen volver a los valores previos al embarazo. Estas modificaciones pueden aumentar en algunos caso y ser causas de complicaciones, por lo que resulta de extraordinaria importancia el control de las cifras de presión arterial durante esta etapa.
Si es posible, evita usar betabloqueantes para tratar la presión arterial (como pueden ser las pastillas Atenolol, Metropol o Seloken). Son menos efectivos y causan más efectos secundarios (como disminución de la potencia, fatiga y ganancia de peso). Estos medicamentos pueden, sin embargo, funcionar en el caso de enfermedades cardíacas (como una angina).
La presión arterial alta, llamada también hipertensión, generalmente no presenta síntomas. Sin embargo puede causar problemas tan serios como un ataque cerebral, fallo cardíaco, ataque al corazón e insuficiencia renal. Si usted no puede controlar su hipertensión mediante hábitos de vida saludables como bajar de peso y reducir el sodio en su dieta, tal vez su médico deba recetarle medicinas.
Una postura adecuada y una buena temperatura son elementos que ayudarán a la persona hipertensiva a recuperarse en alguna medida. Además, la respiración también tiene un fuerte impacto en la presión arterial: el óxido nítrico abre los vasos sanguíneos y ayuda a reducir la presión arterial. Cuando respiramos de manera lenta y profunda, producimos más óxido nítrico, y además reducimos las hormonas del estrés.
Betabloqueantes: si su presión arterial baja disminuye debido a una irregularidad de su ritmo cardiaco, su médico le prescribirá medicamentos para controlar el ritmo cardíaco. Los betabloqueantes pueden usarse para disminuir la frecuencia cardiaca y mejorar el flujo de sangre en todo el cuerpo. Puede tomar este medicamento si se le han diagnosticado latidos cardiacos irregulares, palpitaciones, insuficiencia cardiaca o hipertensión. Los siguiente son algunos ejemplos de estos medicamentos: metoprolol (Lopressor®), propanolol (Inderal®) y atenolol (Tenormin®). 
Según el American College of Sports Medicine, nunca hagas ejercicio si tu presión arterial es igual o superior a 200/110 mm Hg. La American Heart Association, advierte aún más y te sugiere que busques ayuda médica si tu presión arterial se eleva por encima de 180/110 mm Hg durante el descanso. Si eres hipertenso o sospechas que tu presión arterial puede estar elevada, toma la presión arterial antes de hacer ejercicio utilizando en casa un dispositivo de presión arterial digital.
Controla tu presión arterial en el hogar. El control de la presión arterial en el hogar puede ayudarte a controlar de cerca tu presión arterial, ver si la medicación está funcionando, e incluso alertarlos a ti y a tu médico sobre posibles complicaciones. El control de la presión arterial en el hogar no sustituye las visitas al médico, y los medidores de presión arterial para el hogar pueden tener limitaciones. Incluso si obtienes lecturas normales, no dejes ni cambies tus medicamentos ni tampoco alteres tu alimentación sin hablar primero con el médico.
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Si eres una persona que sufre hipotensión, seguro que estás acostumbrada a que las lecturas de tu presión sean siempre bajas, y a marearte ligeramente cuando te pones de pie tras haber estado sentada mucho tiempo o al levantarte bruscamente. El problema se produce cuando hay una  disminución brusca del flujo sanguíneo al cerebro y causa mareos, desmayos y, en casos extremos, shock.
Las situaciones estresantes pueden causar que su presión sanguínea suba temporalmente, pero los investigadores no están seguros de que el estrés produzca hipertensión a largo plazo. Sin embargo, hacer actividades para reducir la presión arterial, tales como hacer de 30 a 60 minutos de ejercicio al día, puede reducir su nivel de estrés. Ver Remedios caseros para el estrés
Si usted o alguien que ama tiene complicaciones de presiona arterial alta, entonces por favor revise y comparta la siguiente información. En caso de necesitar más información, también incluyo una lista de artículos sobre suplementos. La hipertensión en realidad es una condición fácil de tratar, pero si se ignora, podría causar daño severo en su salud.
Si tu presión arterial está extrañamente alta, tendrás que bajarla tan rápido como sea posible. Hay maneras de hacer esto utilizando nada más que una dieta y un estilo de vida, pero si ya enfrentas la hipertensión, es posible que tu mejor opción sea que tu doctor te prescriba un medicamento. Aquí encontrarás lo que necesitas saber sobre las opciones disponibles para ti.
Tomarnos la tensión o medir nuestra presión arterial es un acto rutinario que debemos llevar a cabo para comprobar que no sufrimos ningún problema de salud relacionado con una tensión arterial descompensada, como pueden ser la hipertensión arterial (tensión alta) o la hipotensión arterial (tensión baja) entre muchas otras. Por este hecho, resulta fundamental saber cómo se toma la tensión, pero también es necesario entender los resultados de esta medición y es por ello que en este artículo de unCOMO te explicamos con detalle cuáles son los valores normales de tensión arterial.
Los cambios en la dieta generalmente son el primer paso a seguir para bajar la presión arterial. Los efectos pueden ser graduales si no hacemos nada más que equilibrar nuestra dieta, pero si nos concentramos en consumir alimentos conocidos por bajar la presión arterial y acompañamos los cambios en nuestra dieta con actividad y cambios en nuestro estilo de vida, nuestra presión arterial bajará mucho más rápido.
Con el inicio de la actividad, las respuestas de presión sistólica y presión diastólica varían. Durante el ejercicio, la presión sistólica aumenta en proporción directa con la intensidad del ejercicio aeróbico. Sin embargo, la presión diastólica cambiará mínimamente, en todo caso. Los ejercicios de resistencia son muy diferentes y pueden causar un aumento de ambas debido a la fuerza y la tensión creada por el cuerpo.
Entre algunos ejemplos de ejercicios aeróbicos que puedes intentar hacer para reducir la presión arterial se incluyen: caminar, trotar, andar en bicicleta, nadar o bailar. También puedes probar con el entrenamiento por intervalos de alta intensidad, en el cual se alternan períodos breves de actividad intensa con períodos posteriores de recuperación de actividad más ligera. El entrenamiento de fuerza también puede ayudar a reducir la presión arterial. Intenta incluir ejercicios de entrenamiento de fuerza al menos dos días a la semana. Habla con tu médico acerca de cómo elaborar un programa de ejercicios.
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