Reduzca el consumo de sal. A medida que va envejeciendo, el cuerpo y la presión arterial se vuelven más sensibles a la sal (sodio), así que puede ser necesario determinar cuánta sal contiene su dieta. La mayoría de la sal proviene de alimentos procesados (por ejemplo, sopas y productos horneados). Una dieta baja en sal, tal como la dieta DASH, puede ayudar a bajar la presión arterial. Hable con el médico sobre cómo consumir menos sal.
Ya que a menudo la presión arterial alta pasa desapercibida, es frecuente vivir con ella sin darse cuenta durante algún tiempo. Y puesto que es un factor de riesgo, puede ser sensato comprobar la presión arterial cada pocos años, incluso si te sientes sano en general. Este consejo va dirigido especialmente a personas de mediana edad o mayores, ya que la hipertensión es más común con la edad.
Hay muchas buenas opciones de medicación. Algunos ejemplos son los inhibidores ECA (enzima convertidora de angiotensina) o bloqueantes A II (bloqueantes de los receptores de la angiotensina II) como Enalapril o Losartán. Si este tipo de medicación no te da el efecto deseado, quizás tengas que añadir otros medicamentos como los llamados antagonistas del calcio (p. ej. Felodipina) o un diurético suave (puede encontrarse una pastilla combinada con Enalapril y Losartán).
El objetivo por tanto para los servicios de salud será conseguir que las cifras de TA no suban de 130/80 mmHg como medio teórico de evitar las complicaciones derivadas de la HTA como factor de riesgo para otras patologías como las cardiovasculares o las patologías renales crónicas. Hacer especial hincapié en las cifras de TA elevada va a ser crucial. Y aquí el papel de los enfermeros es indiscutible. Por supuesto, la vigilancia en enfermos con patologías como diabetes, cardiopatías y/o ERC, entre otras enfermedades crónicas, sigue siendo igual de importante.
Observa los resultados con el paso del tiempo. En la mayoría de los casos, verificarás los resultados de tu presión arterial con el paso del tiempo. Esto te dará una idea de lo que es normal para ti, además de los factores que podrían contribuir a esto, como el estrés o la actividad. Mantén informado a tu doctor de tus lecturas, según sea necesario, o bríndale una copia de tus registros para tu expediente médico. Prestar atención al promedio de tus lecturas con el paso del tiempo también puede indicar posibles problemas para los cuales necesitas atención médica.[18]
Las recientes actualizaciones de las pautas de la Asociación Americana del Corazón y del American College of Cardiology cambiaron la definición de presión arterial alta o hipertensión para la mayoría de las personas. Ahora la presión arterial alta generalmente se define como 130 o más para el primer número, u 80 o más para el segundo número (anteriormente los números eran 140/90). Sin embargo, existen consideraciones importantes para los adultos mayores a la hora de decidir si comenzar un tratamiento para la presión arterial alta, inclusive otras condiciones de salud y la condición física general. Si su presión arterial es superior a 130/80, el médico evaluará su salud para determinar qué tratamiento es necesario para balancear los riesgos y beneficios en su situación particular.

Según el libro Curas Naturales por el dr. James F. Balch, la combinación de calcio y magnesio es un buen suplemento para personas que padecen de hipertensión. El riesgo de desarrollar presión arterial alta aumenta si existe una deficiencia de magnesio en la persona. Por otro lado, algunos estudios demostraron que tomar un suplemento de calcio tuvo un efecto en las personas que padecían de presión alta bajando la tensión sistólica de 2 a 4 mmHg.
La hipertensión supone una mayor resistencia para el corazón, que responde aumentando su masa muscular (hipertrofia ventricular izquierda) para hacer frente a ese sobreesfuerzo. Este incremento de la masa muscular acaba siendo perjudicial porque no viene acompañado de un aumento equivalente del riego sanguíneo y puede producir insuficiencia coronaria y angina de pecho. Además, el músculo cardiaco se vuelve más irritable y se producen más arritmias.
Una innovadora investigación publicada en la revista Diabetes en 1998 reportó que cerca de dos tercios de las personas en la prueba, quienes eran resistentes a la insulina (RI) también tenían presión arterial alta, y la resistencia a la insulina es causada directamente por una alimentación alta en azúcar y granos, junto con una cantidad insuficiente de ejercicio.
La hipertensión persistente es uno de los factores de riesgo para los accidentes cerebrovasculares, ataques cardíacos, paros cardíacos, aneurismas arteriales, y es la causa principal de la falla renal crónica. Incluso la elevación moderada de la presión arterial lleva a una esperanza de vida acortada. En presiones severamente altas, o presiones arteriales medias de 50 % o más sobre el promedio, una persona no puede esperar vivir más que algunos años a menos que sea apropiadamente tratada.5​
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Hay algunos inconvenientes para el tensiómetro aneroide. Es un dispositivo complejo que puede dañarse fácilmente y volverse menos preciso. El dispositivo puede ser difícil de usar si no tiene un anillo de metal, lo que facilita la colocación del brazalete. Además, la perilla de goma que infla el brazalete puede ser difícil de apretar. Este tipo de monitor puede no ser el mejor para las personas con discapacidad auditiva, debido a la necesidad de escuchar los latidos de su corazón a través del estetoscopio.
Si concretamos sobre la prevalencia, “la hipertensión arterial en adultos afecta a alrededor del 30 o 45 por ciento de la población. Es más común en edad avanzada (llegando a más del 60 por ciento en personas con más de 60 años). La HTA fue el líder global en contribuir a la muerte súbita con casi 10 millones de muertes en 2015”, puntualiza Antonio Castro Fernández, responsable del Área de Cardiología del Hospital Vithas Nisa Sevilla y presidente de la Sociedad Andaluza de Cardiología (SAC).
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