La presión arterial es la fuerza con la que la sangre viaja por nuestro cuerpo, por ello resulta importante mantener unos valores adecuados para garantizar al máximo la salud cardíaca. La tensión arterial alta es un padecimiento muy común que pone en riesgo la salud del corazón, haciéndonos más propensos a sufrir enfermedades cardíacas. Llevar una dieta adecuada y tomar la medicación indicada por un especialista, es fundamental para mejorar este cuadro, por eso en nuestro artículo 5 recetas para bajar la presión alta te damos soluciones alimenticias para combatir este problema.
Este cardiólogo señala que el tratamiento está basado en un gran número de estudios con cientos de miles de pacientes, que han demostrado que la reducción de 10 mmHg en la presión sistólica (la “alta”) y 5 mmHg en la presión diastólica (la “baja”) reduce la mortalidad entre un 10 y un 15 por ciento; el ictus, un 35 por ciento; los eventos coronarios (infarto y angina de pecho), un 20 por ciento; y la insuficiencia cardiaca, un 40 por ciento. Todo esto independientemente de otros factores.

Según algunos estudios, el riesgo de muerte por isquemia coronaria en personas de 40 a 89 años se duplica por cada 20 mmHg más de presión sistólica o por cada 10 mmHg más de presión diastólica. Tomarse la presión arterial de forma periódica puede ayudar a detectar la hipertensión de forma precoz, pero sin olvidar que el diagnóstico final lo debe realizar un profesional de la salud.


Practicar deporte es clave. El ejercicio puede reducir un 70% el riesgo de hipertensión. Al moverte, aunque sea andar de manera moderada, los vasos sanguíneos se ensanchan y mejora la frecuencia cardíaca. Se calcula que haciendo ejercicio aeróbico (andar, ir en bicicleta, correr) de forma habitual la presión baja 4,6 mmHg, y tomando menos sal, 3,6 mmHg. Ponte en forma sin pisar el gimnasio siguiendo estas rutinas.
Yoga, taichí, etc., son técnicas de relajación. Elige la que más vaya contigo, porque realmente pueden ayudarte a canalizar el estrés y a reducir los valores de tu tensión. Y es que cuando estamos estresados nuestro ritmo cardíaco se acelera, ya que nuestro cuerpo libera adrenalina para mantenernos en guardia. Aprende a vencer el estrés en solo 5 pasos.
Un estudio publicado en la revista Open Heart indica que el azúcar puede ser más nocivo que la sal para la tensión. Y en especial el sirope de maíz (fructosa) que se utiliza en alimentos procesados, zumos industriales y refrescos. Según esta investigación, si el 25% de las calorías de las dieta provienen del azúcar aumenta por tres el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular ya que aumenta sensiblemente la tensión. Aquí te dejamos algunos de los alimentos que tienen más azúcar de lo que crees.
¿Qué supone esta nueva consideración de las cifras de HTA? Incuestionablemente supone que las cifras de enfermos con HTA (incidencia y prevalencia) aumentarán de forma considerable, porque ahora se acepta como HTA lo que hace unos meses era solo una cifra elevada de TA. Solo en EEUU esto supone que la mitad de la población adulta es hipertensa. En el resto de países sucederá algo similar y en España es lógico entender que también.
Identifica tus promedios sistólicos. Con el paso del tiempo, es probable que midas tu presión arterial todos los días. Esto podría deberse a que al doctor le preocupa tu presión arterial y las enfermedades cardiacas o vasculares relacionadas. Averiguar cuál es el rango general de tu presión arterial sistólica te permitirá identificar las potenciales fluctuaciones y problemas médicos.[14] Las categorías del rango de presión sistólica son las siguientes:
El azúcar y los carbohidratos refinados están presentes en una gran cantidad de alimentos, especialmente los procesados, como la bollería industrial, y los precocinados, y su consumo excesivo puede provocar diabetes y obesidad, enfermedades que en la mayoría de casos derivan en hipertensión. Cuando tomamos algo que contiene azúcar, ésta pasa al torrente sanguíneo de una manera muy rápida, y a su vez se reduce la cantidad de óxido nítrico, un compuesto que dilata las venas y las arterias, por lo que la presión arterial aumenta.
La presión arterial es la presión de la circulación sanguínea que se ejerce sobre las paredes de los vasos sanguíneos. Durante cada latido del corazón, la presión arterial sigue un ritmo de la presión máxima y la mínima, conocidas como la presión arterial sistólica y la diastólica, respectivamente. Un gráfico de la presión arterial se usa para relacionar e interpretar las lecturas mostradas por los aparatos, así como mantener un seguimiento de las fluctuaciones frecuentes.
Rodilla señala que, sin lugar a dudas, la piedra angular para prevenir la hipertensión arterial o reducir las cifras de presión -cuando ya se ha diagnosticado la HTA- es cambiar a un estilo de vida saludable, que incluye restringir la ingesta de sal, moderar el consumo de alcohol, reducir el contenido de grasas saturadas y colesterol y aumentar la ingesta de hortalizas, productos lácteos desnatados, fibra dietética y soluble, cereales integrales y proteínas de origen vegetal. En suma, adoptar la llamada dieta mediterránea.
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