En el pasado, la mayor parte de la atención era prestada a la presión diastólica, pero hoy en día es reconocido que son también factores de riesgo la alta presión sistólica y la alta presión de pulso (la diferencia numérica entre las presiones sistólicas y diastólicas). En algunos casos, parece que una excesiva disminución de la presión diastólica puede realmente aumentar el riesgo, debido probablemente a la diferencia creciente entre las presiones sistólicas y diastólicas (ver el artículo sobre la presión de pulso).
Cambios en la función de los vasos sanguíneos. El recubrimiento de los vasos sanguíneos experimenta más daño con el paso del tiempo. Esto puede ser causado por estrés oxidativo (en inglés) o daño en el ADN, entre otros factores. Con la edad, los niveles de las hormonas angiotensinas también se elevan, causando inflamación en los vasos sanguíneos. Al mismo tiempo, los vasos sanguíneos pierden lentamente la capacidad de liberar sustancias que protejan o reparen el recubrimiento. Si el recubrimiento de los vasos sanguíneos no funciona bien, puede ocasionar presión arterial diastólica más alta.
Practica técnicas de relajación o respiración profunda lenta. Practica respirando lento y hondo para relajarte. Hay algunos dispositivos disponibles que estimulan la respiración lenta y profunda. De acuerdo con American Heart Association, la respiración guiada con dispositivo puede ser una opción no medicamentosa razonable para disminuir la presión arterial, en especial cuando la ansiedad acompaña la presión arterial alta o cuando los tratamientos tradicionales no se toleran bien.
Para poder saber el valor de la presión arterial normal cabe destacar el hecho de que son muchos los factores que influyen en los valores de presión arterial de cada persona como, por ejemplo, el sexo, la edad, los hábitos, la alimentación, etc. Así como también otras variables del momento en que se toma la tensión como el esfuerzo, la digestión, las emociones, los excitantes, el sueño, entre otros factores.
Normalice su relación de grasas omega 6 y omega-3. Tanto las grasas omega-3 como las omega-6 son vitales para su salud. Sin embargo, la mayoría de las personas en Estados Unidosestán obteniendo mucha grasa omega-6 proveniente de su alimentación y muy poca omega-3. Consumir grasas omega-3 es una de la mejores maneras de re-sensibilizar sus receptores de insulina si padece de resistencia a la insulina.
Las personas con obesidad tienen entre dos y tres veces más posibilidades de padecer hipertensión, según datos de la Fundación Española del Corazón (FEC). Además, perder peso es la mejor forma de bajar la presión arterial, pues reducir 10 kilos puede repercutir en una bajada en la tensión sistólica de unos dos puntos; por ejemplo, de 140 a 120 mmHG. Lo mejor para perder esos kilos de más es acudir a un especialista que te proporcione una dieta personalizada, y realizar ejercicio de manera habitual.
También baja durante la digestión. Seguro que alguna vez has notado esa sensación de somnolencia después de las comidas, favorecida por la ingesta de alcohol. De hecho, la siesta, muy practicada en los países cálidos, es casi imperativa después de una comida copiosa, mientras que una ingesta ligera ayuda a superar el bajón, lo mismo que hace un buen café, por su efecto estimulante.
El alcohol puede ser bueno y al mismo tiempo malo para tu salud. Si bebes alcohol solo con moderación, generalmente una bebida por día para las mujeres o dos por día para los hombres, puedes reducir potencialmente tu presión arterial en aproximadamente 4 mm Hg. Una bebida equivale a 12 onzas (355 mililitros) de cerveza, 5 onzas (148 mililitros) de vino y 1.5 onzas (44 mililitros) de licor con una graduación alcohólica del 40 %.
×