“A la presión arterial alta a menudo se le conoce como el ‘asesino silencioso’, porque generalmente no presenta síntomas sino hasta que causa algún daño al cuerpo”, señala el Dr. Douglas Throckmorton, M.D., subdirector del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés).  Muchos estudios han demostrado que el uso de medicamentos para reducir la presión arterial atenúa ese daño.
Un estudio publicado en la revista Open Heart indica que el azúcar puede ser más nocivo que la sal para la tensión. Y en especial el sirope de maíz (fructosa) que se utiliza en alimentos procesados, zumos industriales y refrescos. Según esta investigación, si el 25% de las calorías de las dieta provienen del azúcar aumenta por tres el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular ya que aumenta sensiblemente la tensión. Aquí te dejamos algunos de los alimentos que tienen más azúcar de lo que crees.
La medición de la presión arterial se realiza con un esfigmomanómetro. La unidad de medida para medir la presión de sangre es mmHg, es decir milímetros de mercurio. Los dispositivos electrónicos y aneroides, sin embargo, no hacen uso del mercurio. El oscilométrico y auscultatorio son los dos tipos de métodos de medición clasificados como no invasivos. Estos métodos son menos precisos, y no causan ningún dolor.
Intenta realizar al menos 150 minutos por semana de actividad aeróbica moderada o 75 minutos por semana de actividad aeróbica intensa, o bien una combinación de actividad moderada e intensa. Por ejemplo, intenta caminar a paso ligero durante alrededor de 30 minutos casi todos los días de la semana. También puedes probar con el entrenamiento por intervalos, en el cual se alternan períodos breves de actividad intensa con períodos cortos de recuperación de actividad más ligera. Trata de hacer ejercicios para fortalecer los músculos al menos dos días a la semana.
Consume alimentos ricos en omega 3. La dieta de muchas personas es pobre en ácidos grasos omega 3 (aceite de pescado) y equilibrar esta deficiencia ayuda a bajar la presión arterial de forma natural. Consume pescado al menos dos veces por semana, puesto que así obtendrás ácidos grasos omega 3, reducirás los triglicéridos y mejorarás la salud cardiaca en general.[10]

No descuides las lecturas muy bajas de tu presión arterial. La mayoría de los doctores no consideran que una presión arterial baja (por ejemplo, una lectura de 85/55) sea un problema, a menos que esté acompañada de signos y síntomas notorios. Al igual que con la crisis hipertensiva, toma dos lecturas si obtienes una lectura muy baja. Contáctate con tu doctor lo más pronto posible si presentas dos lecturas bajas y cualquiera de los siguientes síntomas:[17]
Según algunos estudios, el riesgo de muerte por isquemia coronaria en personas de 40 a 89 años se duplica por cada 20 mmHg más de presión sistólica o por cada 10 mmHg más de presión diastólica. Tomarse la presión arterial de forma periódica puede ayudar a detectar la hipertensión de forma precoz, pero sin olvidar que el diagnóstico final lo debe realizar un profesional de la salud.
Estudiante de Pedagogía Infantil en la Universidad del Quindío y redactora profesional con más de 7 años de experiencia. Daniela Castro ha trabajado como creadora de contenidos y editora en diferentes páginas web. Ha sido coordinadora y gestora de contenidos en diversos equipos editoriales. Asimismo, cuenta con una amplia experiencia en SEO y marketing digital.

Tu presión arterial es una medición directa de la fuerza del flujo de sangre que se aplica a las paredes de los vasos sanguíneos. Esta cifra está dada por dos números: la presión sistólica y diastólica. La presión arterial sistólica es la cantidad de fuerza en los vasos mientras el corazón se contrae. La presión arterial diastólica mide la fuerza de los vasos mientras el corazón descansa entre latidos. El ejercicio regular influye favorablemente en ambas. Tu presión arterial debe estar dentro de un cierto rango antes, durante y después de los entrenamientos.


El 5 a 10 por ciento restante de los pacientes con presión arterial alta sufren de lo que se denomina hipertensión secundaria. Esto significa que la presión arterial alta es causada por otra enfermedad o afección. Muchos casos de hipertensión secundaria son ocasionados por trastornos renales. Los siguientes son otros factores que pueden causar hipertensión secundaria:
Lleva un registro de tus niveles de sodio. En los Estados Unidos, la dieta de muchas personas incluye hasta 5000 mg (5 g) de sodio al día, lo que los profesionales de la salud consideran demasiado perjudicial para el organismo. Aunque por lo general no debes y no puedes eliminar el sodio por completo, es esencial tratar de consumir menos de 2 g (2000 mg) al día. Para lograrlo, lleva un registro de tu consumo diario de sal o sodio, y evita al máximo el consumo de sodio.[4]
En el tipo de presión arterial baja, las personas pueden sufrir complicaciones fuertes, de forma aguda y son síntomas difíciles de descubrir, razón por la cual posiblemente no sea rápida de accionar. Puede producir descompensación cardíaca, tales como: Insuficiencia cardíaca, insuficiencia coronaria, infarto agudo al miocardio, taquicardias paroxísticas, insuficiencia renal e inclusive puede causar hasta pérdida del conocimiento causando un coma por falta de irrigación cerebral.
La hipertensión arterial afecta a mil millones de personas en el mundo y causa cerca de nueve millones de muertes cada año, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). A pesar de los serios problemas de salud que puede provocar –es el principal factor de riesgo cardiovascular–, es importante destacar que el control de la presión arterial está en nuestra mano. Por ello, si tu tensión está disparada, y quieres optar por una manera más natural de estabilizar sus niveles, descubre los consejos que te ofrecemos en esta galería y mejora tu salud al tiempo que proteges tu corazón.
Hacía mucho que "140/90" se consideraba el umbral para el control de la hipertensión. Pero en 2017, importantes organizaciones médicas bajaron las definiciones de la presión arterial normal, elevada y alta, con la idea de que iniciar el tratamiento a unos niveles más bajos de la "alta" puede resultar mejor para reducir los ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares.
Pérdida de peso. Algunos estudios han demostrado que la pérdida de 5 kg reduce la presión arterial sistólica en 4,4 mmHg. El sobrepeso y la obesidad están relacionados con el incremento de la presión arterial, diabetes, enfermedad cardiovascular y mortalidad. El índice de masa corporal (IMC) sano se sitúa entre 20 y 25 kg/m2 en personas menores de 60 años.
×