No tome más cantidad del medicamento para la presión arterial que la recetada por el médico. No deje de tomar el medicamento a menos que el médico le diga que deje de tomarlo. No se salte un día ni tome solamente media píldora. Recuerde reabastecer su medicamento antes que se le acaben las píldoras. Si no tiene suficiente dinero para pagar por sus medicamentos, hable con el médico o farmacéutico.
Se sabe que el valor de la presión sanguínea depende de la altura en los niños. Los  niños altos tienden a tener una presión arterial más alta que los más bajos. La presión arterial también varía con la edad. Para los niños en el grupo de edad de 3-5 años, la presión sistólica oscila entre 104-116, mientras que la presión arterial diastólica varía entre 63 y 74. Para los niños en el grupo de edad de 6-10 años, los rangos de los valores sistólico y diastólico de la tensión son 108-121 y 71-81. Estos valores para el grupo de edad 10-12 años, son 114 a 127 (sistólica) y 77 a 83 (diastólica).

Variaciones de la temperatura externa o de la humedad ambiental alteran la presión arterial. Por ejemplo, en los meses de verano, cuando hace calor, la presión arterial es más baja que en invierno, cuando hace frío. El calor dilata los vasos sanguíneos (vasodilatación) para favorecer la pérdida de temperatura corporal por lo que baja la tensión arterial baja.
Whelton PK, Carey RM, Aronow WS, et al. 2017 ACC/AHA/AAPA/ABC/ACPM/AGS/APhA/ASH/ASPC/NMA/PCNA guideline for the prevention, detection, evaluation, and management of high blood pressure in adults: a report of the American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on Clinical Practice Guidelines. J Am Coll Cardiol. 2018;71(19):e127-e248. PMID: 29146535 www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29146535.
Pero ¿qué sucede si ya tenemos problemas de tensión? Por norma general, es más común saber cómo actuar ante una bajada de presión o un desmayo. En este caso hay que tumbar a la persona boca arriba, levantarle las piernas, aliviar las zonas de presión de la ropa para facilitar la respiración y oxigenación y una vez que recupera la consciencia darle azúcar.

El sodio es una parte clave de cómo el cuerpo controla los niveles de presión arterial. Los riñones ayudan a equilibrar los niveles de fluidos y sodio en el cuerpo. Utilizan el sodio y el potasio para eliminar el exceso de fluido de la sangre. El cuerpo desecha este exceso de fluidos en forma de orina. Cuando los niveles de sodio en la sangre son altos, los vasos sanguíneos retienen más fluidos. Esto incrementa la presión arterial sobre las paredes de los vasos sanguíneos.

Lleva un registro de tus niveles de sodio. En los Estados Unidos, la dieta de muchas personas incluye hasta 5000 mg (5 g) de sodio al día, lo que los profesionales de la salud consideran demasiado perjudicial para el organismo. Aunque por lo general no debes y no puedes eliminar el sodio por completo, es esencial tratar de consumir menos de 2 g (2000 mg) al día. Para lograrlo, lleva un registro de tu consumo diario de sal o sodio, y evita al máximo el consumo de sodio.[4]


L a presión arterial o hipotensión baja significa que la presión arterial es menor que lo normalmente esperado para una persona en particular, lo suficientemente baja como para presentar síntomas tales como desmayos y mareos. A pesar de que generalmente es bueno para la salud tener la presión arterial lo más baja posible, cuando la presión arterial es demasiado baja puede provocar una reducción del flujo sanguíneo en los órganos vitales del cuerpo.

En general, si tienes una alimentación variada, rica en frutas y verduras, y baja en sal, evitarás el riesgo de aumentar tu presión arterial. También se recomienda el deporte y una vida tranquila. Esto te ayudará a reducir este riesgo y también favorecerá muchos otros aspectos de tu salud, así que no dudes en cuidarte para poder prevenir y sentirte mejor.

Si concretamos sobre la prevalencia, “la hipertensión arterial en adultos afecta a alrededor del 30 o 45 por ciento de la población. Es más común en edad avanzada (llegando a más del 60 por ciento en personas con más de 60 años). La HTA fue el líder global en contribuir a la muerte súbita con casi 10 millones de muertes en 2015”, puntualiza Antonio Castro Fernández, responsable del Área de Cardiología del Hospital Vithas Nisa Sevilla y presidente de la Sociedad Andaluza de Cardiología (SAC).
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