Una de las preguntas que más nos hacéis está relacionada con los síntomas de tensión alta. Queréis saber cómo se manifiesta y sobre todo, cómo podéis detectarla vosotros mismos. Como ya decimos, con un aparato casero de medición de tensión podéis salir de dudas aunque, eso sí, acude a uno de confianza. En la farmacia te pueden recomendar el mejor según su propia experiencia. Nada mejor que la opinión de un profesional.
Cada cigarrillo que fumas reduce tu presión arterial durante varios minutos después de terminarlo. Dejar de fumar ayuda a que la presión arterial vuelva a la normalidad. Dejar de fumar puede reducir el riesgo de una enfermedad cardíaca y mejorar tu salud en general. Las personas que dejan de fumar pueden vivir más tiempo que aquellas que nunca lo hacen.
El estrés elevado es un mal compañero de la presión arterial y de la salud en general. Cuando nuestro cuerpo está en alerta constante, el corazón está acelerado y los vasos sanguíneos constreñidos. Por eso, hay que tratar de controlarlo y no dejar que los nervios y la ansiedad imperen en nuestra vida. Practicar meditación o respirar de manera consciente puede ayudar en este proceso de relajación porque disminuyen la frecuencia cardiaca y, por tanto, la presión arterial.
La presión arterial es la medida de fuerza de cada latido contra importantes vasos sanguíneos llamados arterias. Se mide en milímetros de mercurio (mmHg) e incluye sistólica presión (la presión en las arterias cuando el corazón late) y diastólica presión (la presión en las arterias entre latidos). Es el término médico para la presión arterial alta hipertensión.

Para saber si tienes la tensión normal es importante conocer lo que indican cada uno de los valores. El primero de los valores se indicará en la columna de mercurio en el esfigmomanómetro, señalando la presión máxima de la sangre en la red arterial, que corresponde a la contracción del ventrículo o sístole de nuestro corazón. Mientras que el segundo número indicará la presión sanguínea mínima en las arterias, la presión diastólica, correspondiente a la relajación máxima del ventrículo.

Las consultas regularles con el médico también son claves para controlar tu presión arterial. Si tu presión arterial está bien controlada, consulta al médico respecto de con qué frecuencia debes controlarla. El médico puede sugerir controlarla diariamente o con menor frecuencia. Si cambias tus medicamentos u otros tratamientos, el médico puede recomendarte que controles tu presión arterial dos semanas después de los cambios de tratamiento y una semana antes de tu próximo turno.
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