Para saber si tienes la tensión normal es importante conocer lo que indican cada uno de los valores. El primero de los valores se indicará en la columna de mercurio en el esfigmomanómetro, señalando la presión máxima de la sangre en la red arterial, que corresponde a la contracción del ventrículo o sístole de nuestro corazón. Mientras que el segundo número indicará la presión sanguínea mínima en las arterias, la presión diastólica, correspondiente a la relajación máxima del ventrículo.
La medición de la presión arterial se realiza con un esfigmomanómetro. La unidad de medida para medir la presión de sangre es mmHg, es decir milímetros de mercurio. Los dispositivos electrónicos y aneroides, sin embargo, no hacen uso del mercurio. El oscilométrico y auscultatorio son los dos tipos de métodos de medición clasificados como no invasivos. Estos métodos son menos precisos, y no causan ningún dolor.
Si tienes síntomas de hipotensión postural, tu médico también puede medir el cambio de tu presión arterial mientras te pones de pie después de estar sentado o acostado. También puede que te remita para una prueba de inclinación. Esto se realiza en un hospital y se trata de estar lentamente inclinado hacia arriba sobre una mesa mientras se controlan la presión arterial y la frecuencia cardíaca.

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¿Te han medido la presión arterial alguna vez? Si es así, sabrás que en cada lectura hay que tener en cuenta dos números: el primero y el más alto es el que indica la presión sistólica, es decir, la de las arterias del cuerpo cuando el corazón palpita y las llena de sangre. El segundo número, que es menor, mide la presión diastólica, o la presión de las arterias del cuerpo cuando el corazón hace una pausa entre cada palpitación. La presión arterial normal promedio es de 120/80, pero sucede que en ocasiones, además de subirse – hipertensión – la presión también puede bajar a niveles que no son normales – hipotensión.
Variaciones de la temperatura externa o de la humedad ambiental alteran la presión arterial. Por ejemplo, en los meses de verano, cuando hace calor, la presión arterial es más baja que en invierno, cuando hace frío. El calor dilata los vasos sanguíneos (vasodilatación) para favorecer la pérdida de temperatura corporal por lo que baja la tensión arterial baja.

Con el fin de reducir la cantidad de dosis de medicamento diarias que necesitas, es posible que el médico te recete una combinación de medicamentos en bajas dosis en lugar de dosis grandes de un solo medicamento. De hecho, dos o más medicamentos para la presión arterial suelen ser más efectivos que uno solo. A veces, hallar el medicamento o la combinación más efectiva es una cuestión de prueba y error.
La sal provoca retención de líquidos, que aumenta el volumen de sangre y, por tanto, la presión arterial. La Sociedad Española de Cardiología (SEC) la considera una droga por los daños que provoca y por lo adictiva que es. La OMS recomienda un consumo inferior a cinco gramos al día, si no quieres pasarte sazona las comidas con especias, como el orégano o el romero, y aléjate de los alimentos procesados, ya que muchos de ellos, aunque parezcan dulces, contienen grandes cantidades de sal.
Parte de la sangre que circula por el cuerpo se dedica a hacer la digestión y, por lo tanto, se desvía de otros centros. Esto justificaría la somnolencia después de las comidas. Todos sabemos que si hay que trabajar por la tarde, una comida ligera y de fácil digestión es la clave, porque las comidas copiosas o ricas en grasas o alcohol, que también baja la tensión arterial, te “inutilizan” mentalmente.
La hipertensión es un problema que afecta más a las personas mayores cierto, pero es un error pensar que solo puede darse a partir de determinada edad. La realidad es que también puede padecerla gente joven, aunque sea menos común. La causa de que una parte de la población sea más propensa que otra se debe a que con el paso del tiempo empeora la circulación y nuestras arterias no tienen el mismo rendimiento.

Al despertar: despertarse implica un ligero aumento de tensión en respuesta a la orden de nuestro cerebro para despertarnos y recuperar la actividad. Hay personas que se despiertan con tensiones normales, despiertas y llenas de energía. Pero hay otras que se despiertan con la presión baja (“no sirvo de nada hasta que no me he tomado mi primer café”).


Quitar la sal es casi lo primero que suele recomendar el médico. Sin embargo, solo 2 de cada 10 personas son sensibles a la sal y pueden llegar a mejorar con esta medida. Estudios recientes recomiendan aumentar el consumo de alimentos ricos en potasio más que reducir drásticamente la sal. Los más ricos son frutas (plátano, chirimoya) y verduras (acelgas, espinacas, coles). Otros serían los lácteos, las legumbres, las setas (champiñón) y los frutos secos.

El tratamiento de la presión arterial baja no es necesario, ya que no es peligrosa por sí misma. Por lo tanto, este no debe centrarse únicamente en corregir la medición de la presión arterial detectados. Solo es necesario cuando aparecen molestias físicas. La hipotensión puede tratarse con procedimientos generales y medicamentos. De todos modos, siempre es aconsejable dar preferencia a los procedimientos generales. Solo hay que considerar el tratamiento con medicamentos si los primeros no consiguen que las molestias mejoren.
Tome el medicamento como se indica. Si los cambios de estilo de vida no son suficientes, el médico puede prescribir medicamento para controlar su presión arterial. Si usted está en la medicación Asegúrese de seguir tomando aunque "sienten mejor". Recuerde que la presión arterial alta no tiene síntomas y controlar con la medicación no significa que no lo tiene.
El control en el hogar puede ayudarte a controlar tu presión arterial, asegurarte de que funcionen tus cambios en el estilo de vida y alertarlos a ti y a tu médico de posibles complicaciones para la salud. Los monitores de presión arterial se encuentran disponibles para el público sin ningún tipo de receta. Habla con tu médico sobre el control en el hogar antes de comenzar.
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