Es comúnmente conocida como hipertensión. Muchas personas temen el problema de la presión arterial alta. Una de las peores cosas de una presión arterial alta es que los síntomas no son muy evidentes y por lo tanto, la presión arterial alta se ha ganado el apodo de “el asesino silencioso”. Los síntomas de la presión arterial alta están muy velados e incluyen dolores de cabeza, mareos, fatiga y palpitaciones en el pecho, el cuello y las orejas. Los riesgos para la salud de la presión arterial anormal, son muy elevados y requieren de atención médica, estos pueden ser enfermedades del corazón, debido a un mayor esfuerzo ejercido por el corazón para bombear. Los riesgos de contraer un derrame cerebral también son altos. La presión arterial alta se puede frenar con una combinación de una dieta sana, baja en sodio, una dieta baja en grasas y ejercicios adecuados.
Los valores típicos para un ser humano adulto, sano, en descanso, son aproximadamente 120 mmHg (16 kPa) para la sístólica y 80 mmHg (11 kPa) para la diastólica (escrito como 120/80 mmHg, y expresado oralmente como "ciento veinte sobre ochenta"). Estas medidas tienen grandes variaciones de un individuo a otro. Estas medidas de presión sanguínea no son estáticas, experimentan variaciones naturales entre un latido del corazón a otro y a través del día (en un ritmo circadiano); también cambian en respuesta al estrés, factores alimenticios, medicamentos, o enfermedades. La hipertensión se refiere a la presión sanguínea que es anormalmente alta, al contrario de la hipotensión, cuando la presión es anormalmente baja. Junto con la temperatura del cuerpo, la presión sanguínea es el parámetro fisiológico más comúnmente medido.
La presión arterial es la fuerza de su sangre al empujar contra las paredes de sus arterias. Cada vez que su corazón late, bombea sangre hacia las arterias. Su presión arterial es más alta cuando su corazón late, bombeando la sangre. Esto se llama presión sistólica. Cuando su corazón está en reposo, entre latidos, su presión arterial baja. Esto se llama presión diastólica.

Controla tu presión arterial en el hogar. El control de la presión arterial en el hogar puede ayudarte a controlar de cerca tu presión arterial, ver si la medicación está funcionando, e incluso alertarlos a ti y a tu médico sobre posibles complicaciones. El control de la presión arterial en el hogar no sustituye las visitas al médico, y los medidores de presión arterial para el hogar pueden tener limitaciones. Incluso si obtienes lecturas normales, no dejes ni cambies tus medicamentos ni tampoco alteres tu alimentación sin hablar primero con el médico.


A continuación, se presentan las cuatro categorías de presión arterial y lo que significan para ti. Si las lecturas de tu presión sistólica y diastólica se agrupan en dos categorías diferentes, tu categoría de presión arterial correcta es la categoría más alta. Por ejemplo, si la lectura de tu presión arterial es 125/85 milímetros de mercurio (mm Hg), tienes hipertensión de etapa 1.
Limita el consumo de bebidas alcohólicas. Incluso si estás sano, el alcohol puede aumentar la presión arterial. Si bebes alcohol, hazlo con moderación. Para los adultos saludables, beber con moderación significa una bebida al día para las mujeres y hasta dos bebidas al día para los hombres. Una bebida equivale a 12 onzas (350 ml) de cerveza, 5 onzas (147 ml) de vino o 1,5 onzas (44 ml) de licor con graduación de 80 grados.
Aunque es un problema menos común que la presión arterial alta, su presión arterial podría llegar a ser inferior a la normal a cualquier edad. Algunas personas tienen naturalmente baja la presión arterial sin experimentar ningún síntoma, pero para otros, una presión arterial sistólica baja - normalmente inferior a 90 - pueden dar lugar a síntomas como mareos, aturdimiento o desmayo. La presión arterial baja generalmente es causada por otro problema, como la deshidratación, una pérdida repentina de sangre, o un efecto secundario de los medicamentos, y su médico le recomendará el tratamiento dependiendo de la causa.
Hay medicamentos que se utilizan para otras dolencias, que no tienen nada que ver con la tensión arterial, que tienen como efecto secundario el aumento de esta. Son los llamados efectos secundarios. De entre ellos destacan algunos antipsicóticos, las píldoras anticonceptivas, medicamentos para la migraña, corticosteroides y algunos medicamentos para tratar el cáncer.
Se sabe que el valor de la presión sanguínea depende de la altura en los niños. Los  niños altos tienden a tener una presión arterial más alta que los más bajos. La presión arterial también varía con la edad. Para los niños en el grupo de edad de 3-5 años, la presión sistólica oscila entre 104-116, mientras que la presión arterial diastólica varía entre 63 y 74. Para los niños en el grupo de edad de 6-10 años, los rangos de los valores sistólico y diastólico de la tensión son 108-121 y 71-81. Estos valores para el grupo de edad 10-12 años, son 114 a 127 (sistólica) y 77 a 83 (diastólica).

Mi método preferido es la Técnica de Liberación emocional (EFT), de la cual puede aprender más aquí. Es fácil de aprender, fácil de usar y puede ayudarlo a liberar las emociones negativas. También utiliza la visualización con la calma y respiración tranquila, mientras hace digitoterapia (golpecitos con los dedos) para "reprogramar" los patrones emocionales muy arraigados.


Para nuestro organismo es sano cierto cambio de presión a la hora de realizar algunas actividades. El problema viene cuando el cuerpo no logra controlar los picos de presión y esta permanece alta por un tiempo mayor de lo necesario. En estos casos se pueden producir lesiones en nuestros órganos. El corazón, los riñones y el cerebro son algunos de los que pueden salir más mal parados.
El tipo de presión que una persona puede desarrollar va de acuerdo a los descuidos generales, desorden alimenticio, consumo excesivo de sodio y otros factores que pueden ser influyentes. Sin embargo existen 2 tipos de presión. Pero ¿Cuál me puede afectar más? Seguramente te preguntarás. A continuación mostraré un índice de sintomatología que presentan las personas con hipertensión e hipotensión.
La hipertensión arterial (HAT) es uno de los problemas de salud más frecuentes a nivel mundial. La mayor parte de las personas diagnosticadas con HAT necesitan tratarse con medicamentos. Sin embargo, existen diversas formas de bajar la presión arterial sin recurrir a ellos. Dichos métodos también son de utilidad si tienes prehipertensión y aún no necesitas medicamentos para combatirla. Si utilizas métodos como cambiar tu dieta y estilo de vida junto con los medicamentos, podrás controlar tu enfermedad y mantener tu cuerpo más sano en general.
En casi todos los países de ingresos altos, el diagnóstico y tratamiento generalizado de esas personas con medicamentos de bajo costo ha propiciado una reducción significativa de la proporción de personas con tensión arterial elevada, así como de la tensión arterial media en todas las poblaciones, lo que ha contribuido a reducir la mortalidad por enfermedades del corazón. Por ejemplo, el 31% de los adultos en la Región de las Américas de la OMS padecía tensión arterial elevada en 1980, en comparación con 18% en 2014.
En las clínicas suecas a menudo se toma la presión arterial de forma inadecuada con el paciente tumbado. Las diferencias suelen ser pequeñas, sin embargo, al estar sentado, la presión sanguínea sistólica es un poco menor, y la diastólica un poco mayor. Probé esto yo mismo y anoté unos los valores de 116/73 de media en varias medidas sentado y una media de 119/72 tumbado.

Si su proveedor de atención médica le mide la presión arterial en forma manual, lo normal es que le coloque el manguito alrededor del brazo y el estetoscopio en la flexura del codo. El manguito se inflará y se desinflará lentamente, y su proveedor de atención médica podrá determinar sus lecturas de presión arterial: la lectura máxima corresponde a su presión sistólica y la lectura mínima corresponde a su presión diastólica. 


Dieta balanceada, conteniendo vegetales, legumbres, fruta, cereales, productos lácteos bajos en grasa, pescado y aceite de oliva. La dieta mediterránea demostró en varios estudios una disminución de eventos cardiovasculares y muerte, y a los cinco años, un 29 por ciento de reducción del riesgo cardiovascular en comparación con la dieta baja en grasas, y un 39 por ciento de reducción de ictus.
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