Tu presión arterial es una medición directa de la fuerza del flujo de sangre que se aplica a las paredes de los vasos sanguíneos. Esta cifra está dada por dos números: la presión sistólica y diastólica. La presión arterial sistólica es la cantidad de fuerza en los vasos mientras el corazón se contrae. La presión arterial diastólica mide la fuerza de los vasos mientras el corazón descansa entre latidos. El ejercicio regular influye favorablemente en ambas. Tu presión arterial debe estar dentro de un cierto rango antes, durante y después de los entrenamientos.

Determina tus promedios diastólicos. Aunque los doctores le prestan un poco más de atención al número sistólico, el número diastólico también es importante. Observar el rango general de tu presión diastólica también puede indicar potenciales problemas, incluyendo la hipertensión. Las categorías del rango de la presión diastólica son las siguientes:[15]
Estudiante de Pedagogía Infantil en la Universidad del Quindío y redactora profesional con más de 7 años de experiencia. Daniela Castro ha trabajado como creadora de contenidos y editora en diferentes páginas web. Ha sido coordinadora y gestora de contenidos en diversos equipos editoriales. Asimismo, cuenta con una amplia experiencia en SEO y marketing digital.

Pérdida de peso. Algunos estudios han demostrado que la pérdida de 5 kg reduce la presión arterial sistólica en 4,4 mmHg. El sobrepeso y la obesidad están relacionados con el incremento de la presión arterial, diabetes, enfermedad cardiovascular y mortalidad. El índice de masa corporal (IMC) sano se sitúa entre 20 y 25 kg/m2 en personas menores de 60 años.


La presión arterial muestra cuánto debe trabajar el cuerpo para bombear sangre a los órganos. La presión arterial puede ser baja, normal o alta (la cual se llama hipertensión). Tener hipotensión o (presión arterial baja) o hipertensión puede provocar condiciones médicas como enfermedades cardiacas o disminución de la función cerebral.[1] Si te mides regularmente e interpretas los resultados, podrás leer tu presión arterial y detectar potenciales problemas de salud.
De forma general, los valores de presión arterial considerados normales serían entre 80 y 120 mmHg (milímetros de mercurio) para la presión sistólica, a veces llamada coloquialmente como “la presión alta”, y entre 60 y 80 mmHg para la presión diástólica, “la presión baja”. Es bastante frecuente que se mida en cmHg, lo que equivaldría a un rango de 8-12 para la presión sistólica y 6-8 para la presión diastólica.
Los cambios en la dieta generalmente son el primer paso a seguir para bajar la presión arterial. Los efectos pueden ser graduales si no haces nada más que equilibrar tu dieta, pero si te concentras en consumir alimentos conocidos por bajar la presión arterial y acompañas los cambios en tu dieta con actividad y cambios en tu estilo de vida, tu presión arterial va a bajar mucho más rápido.
Cambios en la función de los vasos sanguíneos. El recubrimiento de los vasos sanguíneos experimenta más daño con el paso del tiempo. Esto puede ser causado por estrés oxidativo (en inglés) o daño en el ADN, entre otros factores. Con la edad, los niveles de las hormonas angiotensinas también se elevan, causando inflamación en los vasos sanguíneos. Al mismo tiempo, los vasos sanguíneos pierden lentamente la capacidad de liberar sustancias que protejan o reparen el recubrimiento. Si el recubrimiento de los vasos sanguíneos no funciona bien, puede ocasionar presión arterial diastólica más alta.
Pregúntale a tu doctor si la leche baja en grasa o sin grasa es mejor para ti que la leche entera. La leche entera puede reducir la presión arterial de una mejor manera que la leche baja en grasa o sin grasa, pero también podría haber algunos riesgos. La leche entera contiene ácido palmítico, que, según algunos estudios, puede bloquear las señales internas responsables de relajar los vasos sanguíneos. Como resultado, tus vasos sanguíneos quedan oprimidos y tu presión arterial se mantiene alta.[7]
Cuando los cambios para un estilo de vida saludable solos no logran controlar o bajar la presión sanguínea alta, su médico puede cambiar o actualizar su plan de tratamiento prescribiendo medicinas para tratar su enfermedad. Estas medicinas actúan de diferentes formas para bajar la presión sanguínea. Al prescribir medicinas, su médico también considerará el efecto sobre otras enfermedades que usted puede tener, tal como enfermedad del corazón o riñón. Las posibles medicinas para la presión sanguínea alta incluyen:
Una cantidad de medicamentos también pueden provocar hipotensión ortostática, especialmente medicamentos que se usan para tratar la presión arterial alta (diuréticos, betabloqueantes, bloqueantes de los canales de calcio e inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina), así como también antidepresivos y medicamentos que se utilizan para tratar la enfermedad de Parkinson y la disfunción eréctil.
Para la mayoría de las personas con presión arterial alta, el médico desarrollará un plan de tratamiento que incluya cambios en el estilo de vida para tener un corazón saludable solamente o con medicinas. Los cambios en el estilo de vida para tener un corazón saludable, tales como una alimentación saludable, pueden ser altamente efectivos al tratar la presión arterial alta.
Comer una dieta saludable: Para ayudar a controlar su presión arterial, debe limitar la cantidad de sodio (sal) que come y aumentar la cantidad de potasio en su dieta. También es importante comer alimentos que sean bajos en grasa, así como muchas frutas, verduras y granos enteros. La dieta DASH es un ejemplo de un plan de alimentación que puede ayudarle a bajar la presión arterial
Desprendimiento de la placenta. Esta es una condición seria en donde la placenta se desprende de la pared del útero antes del nacimiento. Si esto sucede, es posible que su bebé no reciba suficiente oxígeno y nutrientes. También puede tener sangrado vaginal serio. La placenta crece en su útero y le provee al bebé nutrientes y oxígeno a través del cordón umbilical.

Por ello, evitar la hipertensión es fundamental, y más aún si nos imaginamos lo delicado de nuestro equilibrio corporal. Lo más importante para poder regularla es intentar no exponerse a escenarios abrumadores, no tener una vida sedentaria y procurar no consumir alcohol ni sodio en exceso. Pero esto, en el actual estilo de vida, puede verse medianamente lejano. 


Cada cigarrillo que fumas reduce tu presión arterial durante varios minutos después de terminarlo. Dejar de fumar ayuda a que la presión arterial vuelva a la normalidad. Dejar de fumar puede reducir el riesgo de una enfermedad cardíaca y mejorar tu salud en general. Las personas que dejan de fumar pueden vivir más tiempo que aquellas que nunca lo hacen.

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