Algunas personas tienen la presión arterial baja en todo momento. No tienen síntomas y sus lecturas de presión bajas son normales para ellas. En otras, la presión cae por debajo de los valores normales por algún evento o cuadro clínico. Algunas personas pueden experimentar síntomas de baja presión cuando se ponen de pie demasiado rápidamente. La presión arterial baja es un problema sólo cuando causa mareos, desmayos o, en casos extremos, shock.
Método auscultatorio: Según este método, un estetoscopio y un esfigmomanómetro se utilizan para medir la presión arterial. Un manguito inflable se sujeta alrededor de la parte superior del brazo izquierdo del paciente en aproximadamente la misma altura que el corazón. Este manguito está unido a un manómetro de mercurio o aneroide por medio de un tubo largo. El manguito se infla apretando una válvula de caucho hasta que la arteria esté totalmente obstruida. El manómetro mide la subida del mercurio para llegar a una lectura absoluta.
Whelton PK, Carey RM, Aronow WS, et al. 2017 ACC/AHA/AAPA/ABC/ACPM/AGS/APhA/ASH/ASPC/NMA/PCNA guideline for the prevention, detection, evaluation, and management of high blood pressure in adults: a report of the American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on Clinical Practice Guidelines. J Am Coll Cardiol. 2018;71(19):e127-e248. PMID: 29146535 www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29146535.
La hipotensión también puede ser producida por algunas enfermedades como anemia, las arritmias, un infarto, la insuficiencia cardíaca o la diabetes avanzada, así como en situaciones especiales como anafilaxia, deshidratación, desmayo o por shock. En situaciones con fiebre alta, sobre todo si se acompaña de sudoración, es común que produzca una sensación de dejadez, aunque se trate de un resfriado.
Los cambios en el estilo de vida son el tratamiento de primera línea, con una reevaluación en un plazo de seis meses. Los hábitos que pueden reducir la presión arterial incluyen perder peso, hacer ejercicio, limitar el alcohol y la sal, y seguir una dieta como la DASH, que enfatiza el tamaño de las porciones y prioriza las verduras, las frutas y los lácteos bajos en grasa.

Limita el consumo de bebidas alcohólicas. Incluso si estás sano, el alcohol puede aumentar la presión arterial. Si bebes alcohol, hazlo con moderación. Para los adultos saludables, beber con moderación significa una bebida al día para las mujeres y hasta dos bebidas al día para los hombres. Una bebida equivale a 12 onzas (350 ml) de cerveza, 5 onzas (147 ml) de vino o 1,5 onzas (44 ml) de licor con graduación de 80 grados.
Hacer ejercicio regularmente: El ejercicio le puede ayudar a mantener un peso saludable y a bajar la presión arterial. Usted debe tratar de hacer por lo menos dos horas y media de ejercicio aeróbico de intensidad moderada por semana, o ejercicio aeróbico de alta intensidad durante una hora y 15 minutos por semana. El ejercicio aeróbico, como caminar a paso rápido, es cualquier actividad física en el que su corazón late más fuerte y respira más oxígeno de lo habitual

La presión arterial alta es una enfermedad común en la cual la sangre fluye a través de los vasos sanguíneos o arterias a presiones más altas que la normal. La presión arterial es la fuerza de la sangre sobre las paredes de las arterias mientras el corazón bombea sangre. La presión arterial alta, en ocasiones llamada hipertensión, es cuando esta fuerza sobre las paredes de la arteria es muy alta. Es posible que su médico lo diagnostique con presión arterial alta si tiene lecturas frecuentes de presión arterial alta.


Reduzca el consumo de sal. A medida que va envejeciendo, el cuerpo y la presión arterial se vuelven más sensibles a la sal (sodio), así que puede ser necesario determinar cuánta sal contiene su dieta. La mayoría de la sal proviene de alimentos procesados (por ejemplo, sopas y productos horneados). Una dieta baja en sal, tal como la dieta DASH, puede ayudar a bajar la presión arterial. Hable con el médico sobre cómo consumir menos sal.
Los alimentos más cargados de sal son los que vienen ya listos, los enlatados y los embotellados. Entre ellos figuran las carnes, los encurtidos, las aceitunas, las sopas, el chile con carne, el tocino, el jamón, los embutidos, los productos de panadería y las carnes con agua añadida que contienen un nivel elevado de sodio. Asimismo, evita los condimentos preparados como la mostaza, la salsa de chile, la salsa de soya, el kétchup, la salsa barbacoa y otras salsas.
Pickering TG, et al. Recommendations for blood pressure measurement in humans and experimental animals: Part 1: blood pressure measurement in humans: a statement for professionals from the Subcommittee of Professional and Public Education of the American Heart Association Council on High Blood Pressure Research. Hypertension. 2005 Jan;45(1):142-61.
Las recientes actualizaciones de las pautas de la Asociación Americana del Corazón y del American College of Cardiology cambiaron la definición de presión arterial alta o hipertensión para la mayoría de las personas. Ahora la presión arterial alta generalmente se define como 130 o más para el primer número, u 80 o más para el segundo número (anteriormente los números eran 140/90). Sin embargo, existen consideraciones importantes para los adultos mayores a la hora de decidir si comenzar un tratamiento para la presión arterial alta, inclusive otras condiciones de salud y la condición física general. Si su presión arterial es superior a 130/80, el médico evaluará su salud para determinar qué tratamiento es necesario para balancear los riesgos y beneficios en su situación particular.
El diagnóstico se basa en un sencillo procedimiento de medición, aunque en algunos casos son necesarias otras pruebas como el holter de presión arterial. Es imprescindible completar el estudio con un análisis de laboratorio (de sangre y orina) y un electrocardiograma. Para facilitar un diagnóstico es muy importante tener presente estas recomendaciones:
La cánula se debe conectar con un sistema lleno de fluido estéril, que está conectado con un transductor de presión electrónico. La ventaja de este sistema es que la presión está constantemente supervisada latido por latido, y puede ser exhibida una forma de onda (un gráfico de presión versus tiempo). Esta técnica invasiva es regularmente empleada en la medicina humana y veterinaria de cuidados intensivos, anestesiología, y para propósitos de investigación.
De forma general, los valores de presión arterial considerados normales serían entre 80 y 120 mmHg (milímetros de mercurio) para la presión sistólica, a veces llamada coloquialmente como “la presión alta”, y entre 60 y 80 mmHg para la presión diástólica, “la presión baja”. Es bastante frecuente que se mida en cmHg, lo que equivaldría a un rango de 8-12 para la presión sistólica y 6-8 para la presión diastólica.

A veces es difícil cumplir estos requisitos en el consultorio médico; además, algunos pacientes se ponen nerviosos cuando su presión arterial es tomada en el consultorio, causando lecturas incrementadas (este fenómeno es llamado hipertensión de bata blanca). Tomar niveles de presión sanguínea en el hogar o el trabajo con un dispositivo casero de medición de presión sanguínea puede ayudar a determinar el verdadero rango de las lecturas de la presión arterial de una persona y evitar lecturas falsas por el efecto de la hipertensión de bata blanca. Los exámenes a largo plazo pueden ser hechos con un dispositivo ambulativo para medir la presión sanguínea que toma lecturas regulares de la presión arterial cada media hora en el curso de un día y una noche.
A cualquier edad, ciertos factores pueden llevar a una lectura engañosamente alta presión arterial, incluso en personas con una presión arterial normal saludable. Por ejemplo, la cafeína y el tabaco pueden provocar lecturas más altas; por lo que puede ser despertado de repente antes de una lectura, o hacer ejercicio justo antes de una lectura. El estrés también puede elevar una lectura normal. Algunas personas experimentan el estrés cada vez que están en el consultorio de un médico, que lleva a lecturas más altas de lo normal, - el llamado hipertensión de bata blanca. Estas personas a menudo les resulta útil para controlar su presión arterial en casa para obtener resultados más precisos.

Si concretamos sobre la prevalencia, “la hipertensión arterial en adultos afecta a alrededor del 30 o 45 por ciento de la población. Es más común en edad avanzada (llegando a más del 60 por ciento en personas con más de 60 años). La HTA fue el líder global en contribuir a la muerte súbita con casi 10 millones de muertes en 2015”, puntualiza Antonio Castro Fernández, responsable del Área de Cardiología del Hospital Vithas Nisa Sevilla y presidente de la Sociedad Andaluza de Cardiología (SAC).
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