Hasta hace relativamente poco las cifras de tensión arterial o TA para considerar que una persona sufre HTA eran superiores a 140 de sistólica y/o 90 de diastólica. Pues bien, la AHA —Asociación Americana del Corazón— y la ACC —Colegio Americano de Cardiología—, ambos de EEUU, han decidido modificar los rangos de tensión arterial a partir de los cuales se debe considerar que una persona sufre HTA. Estas nuevas cifras son (tomado del artículo original, Whelton PK, et al. 2017 High Blood Pressure Clinical Practice Guideline, Hypertension; pp.: 22).

Busca atención de emergencia inmediatamente en caso de crisis hipertensiva. Aunque la mayoría de las personas miden y controlan su presión arterial con el paso del tiempo, existen algunos casos en que un aumento rápido de la presión sistólica o diastólica requiere atención médica de inmediato. Esto permitirá asegurarte de que tu presión arterial vuelva a la normalidad y minimizará el riesgo de sufrir graves consecuencias para la salud, como infarto y daño en los órganos.[16]


Algunos síntomas de tensión alta abarcan confusión, náuseas, vómitos, problemas de visión, sangrado nasal o dolor de cabeza intenso. Pueden aparecer uno, varios o todos. Pero, como siempre decimos, cada persona es un mundo y es posible que incluso no aparezca ninguno de estos síntomas pero tengas hipertensión, por lo que es muy importante que te la midas con relativa frecuencia. A continuación te contamos cuál es la frecuencia ideal según tu edad para que la tengas siempre controlada.
Algunas personas tienen la presión arterial baja en todo momento. No tienen síntomas y sus lecturas de presión bajas son normales para ellas. En otras, la presión cae por debajo de los valores normales por algún evento o cuadro clínico. Algunas personas pueden experimentar síntomas de baja presión cuando se ponen de pie demasiado rápidamente. La presión arterial baja es un problema sólo cuando causa mareos, desmayos o, en casos extremos, shock.
El médico también puede utilizar un aparato denominado «oftalmoscopio» para examinar los vasos sanguíneos de los ojos y determinar si ha habido algún engrosamiento, estrechamiento o ruptura, lo cual puede ser un indicio de presión arterial alta. Empleará además un estetoscopio para escuchar el sonido del corazón y del flujo sanguíneo por las arterias. En algunos casos puede ser necesario realizar una radiografía de tórax y un electrocardiograma.
Hay muchas cosas diferentes que pueden causar presión arterial baja. Los daños del sistema nervioso, que pueden producirse a causa de la diabetes y la enfermedad de Parkinson, pueden interferir en los métodos normales del organismo para regular la presión arterial. Los trastornos de las válvulas cardíacas pueden disminuir la cantidad de sangre que bombea el corazón. Otros problemas de salud, como el hipotiroidismo, la enfermedad paratiroidea y la enfermedad de Addison, también pueden causar presión arterial baja.
Variaciones de la temperatura externa o de la humedad ambiental alteran la presión arterial. Por ejemplo, en los meses de verano, cuando hace calor, la presión arterial es más baja que en invierno, cuando hace frío. El calor dilata los vasos sanguíneos (vasodilatación) para favorecer la pérdida de temperatura corporal por lo que baja la tensión arterial baja.
La presión arterial es la medida de fuerza de cada latido contra importantes vasos sanguíneos llamados arterias. Se mide en milímetros de mercurio (mmHg) e incluye sistólica presión (la presión en las arterias cuando el corazón late) y diastólica presión (la presión en las arterias entre latidos). Es el término médico para la presión arterial alta hipertensión.
Intenta realizar al menos 150 minutos por semana de actividad aeróbica moderada o 75 minutos por semana de actividad aeróbica intensa, o bien una combinación de actividad moderada e intensa. Por ejemplo, intenta caminar a paso ligero durante alrededor de 30 minutos casi todos los días de la semana. También puedes probar con el entrenamiento por intervalos, en el cual se alternan períodos breves de actividad intensa con períodos cortos de recuperación de actividad más ligera. Trata de hacer ejercicios para fortalecer los músculos al menos dos días a la semana.
Controla tu presión arterial en el hogar. El control de la presión arterial en el hogar puede ayudarte a controlar de cerca tu presión arterial, ver si la medicación está funcionando, e incluso alertarlos a ti y a tu médico sobre posibles complicaciones. El control de la presión arterial en el hogar no sustituye las visitas al médico, y los medidores de presión arterial para el hogar pueden tener limitaciones. Incluso si obtienes lecturas normales, no dejes ni cambies tus medicamentos ni tampoco alteres tu alimentación sin hablar primero con el médico.
Método auscultatorio: Según este método, un estetoscopio y un esfigmomanómetro se utilizan para medir la presión arterial. Un manguito inflable se sujeta alrededor de la parte superior del brazo izquierdo del paciente en aproximadamente la misma altura que el corazón. Este manguito está unido a un manómetro de mercurio o aneroide por medio de un tubo largo. El manguito se infla apretando una válvula de caucho hasta que la arteria esté totalmente obstruida. El manómetro mide la subida del mercurio para llegar a una lectura absoluta.
Un descenso abrupto de la presión arterial puede ser peligroso. Un cambio de solo 20 mmHg, como un descenso de 110 a 90 mmHg de presión sistólica, puede provocar mareos y desmayo si el cerebro no recibe el suministro adecuado de sangre. Los aumentos importantes de la presión arterial, como aquellos provocados por un sangrado no controlado, infecciones graves o reacciones alérgicas, pueden poner en riesgo la vida.

La hipertensión es un problema que afecta más a las personas mayores cierto, pero es un error pensar que solo puede darse a partir de determinada edad. La realidad es que también puede padecerla gente joven, aunque sea menos común. La causa de que una parte de la población sea más propensa que otra se debe a que con el paso del tiempo empeora la circulación y nuestras arterias no tienen el mismo rendimiento.

Hay muchas buenas opciones de medicación. Algunos ejemplos son los inhibidores ECA (enzima convertidora de angiotensina) o bloqueantes A II (bloqueantes de los receptores de la angiotensina II) como Enalapril o Losartán. Si este tipo de medicación no te da el efecto deseado, quizás tengas que añadir otros medicamentos como los llamados antagonistas del calcio (p. ej. Felodipina) o un diurético suave (puede encontrarse una pastilla combinada con Enalapril y Losartán).
La hipertensión arterial y su tratamiento tienen varios hándicap evidentes, dice Castro. En primer lugar, “la ausencia de síntomas en el inicio de la enfermedad, que impide su diagnóstico y la percepción por parte del paciente. En segundo lugar, la adherencia al tratamiento farmacológico, muchas veces con incumplimientos involuntarios, que hay que empeñarse en evitar. Y por último, la también percepción inadecuada de que los cambios en ‘mi’ estilo de vida son pérdida de calidad de ésta, cosa que es precisamente todo lo contrario cuando se lleva a efecto”.

En las personas mayores, a menudo el primer número (sistólico) es 130 o más alto, pero el segundo número (diastólico) es menos de 80. Este problema se llama hipertensión sistólica aislada, la cual se debe al endurecimiento relacionado con la edad de las arterias principales. Es la forma más común de presión arterial alta en las personas mayores y puede resultar en serios problemas de salud (derrames cerebrales, enfermedades cardiacas, problemas oculares e insuficiencia renal) además de dificultades para respirar cuando una persona hace actividades físicas livianas, mareos cuando se pone de pie muy rápido y caídas. La hipertensión sistólica aislada se trata de la misma manera que la presión arterial alta corriente (130 o más alto para el primer número u 80 o más alto para el segundo número), pero es posible que el tratamiento requiera más de un tipo de medicamento para la presión arterial. Si el médico determina que su presión sistólica está por encima del nivel normal para su edad, pregunte cómo puede bajarla.


Antes de iniciar tu entrenamiento, tu presión arterial debe estar en el rango normal de reposo, que puede variar de persona a persona. Según la American Heart Association, la presión arterial ideal es por debajo de 120/80 mm Hg. A medida que tu presión arterial se aproxima a 120/80 y 139/89 mm Hg, estás pre-hipertensión. Si tu presión arterial está entre 140/90 y 159/99 mm Hg, eres hipertenso. La hipertensión severa es de 160/100 mm Hg o mayor.
Ninguno de ellos es inicialmente sencillo -reconoce Rodilla-, en especial cuando durante muchos años se han ejercitado hábitos contrarios. Sin embargo, tanto reducir el consumo de sal como acostumbrarse a la dieta mediterránea o iniciar la práctica de ejercicio físico de manera regular suelen ser metas accesibles que, en mayor o menor grado, consigue alcanzar un gran número de pacientes. Mucho más difícil es la reducción de peso y dejar de fumar.
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