Los cambios en la dieta generalmente son el primer paso a seguir para bajar la presión arterial. Los efectos pueden ser graduales si no haces nada más que equilibrar tu dieta, pero si te concentras en consumir alimentos conocidos por bajar la presión arterial y acompañas los cambios en tu dieta con actividad y cambios en tu estilo de vida, tu presión arterial va a bajar mucho más rápido.
Los métodos oscillométricos a veces son usados en mediciones a largo plazo y a veces en la práctica general. El equipo es funcionalmente similar al del método auscultatorio, pero, en vez de usar el estetoscopio y el oído del experto, tiene en el interior un sensor de presión electrónico (transductor) para detectar el flujo de sangre. En la práctica, el sensor de presión es un dispositivo electrónico calibrado con una lectura numérica de la presión sanguínea. A diferencia del intrínsecamente exacto manómetro del mercurio, para mantener la exactitud, la calibración debe ser chequeada periódicamente. En la mayoría de los casos el brazalete es inflado y desinflado por una bomba y una válvula operadas eléctricamente, que se pueden ajustar en la muñeca (elevada a la altura del corazón), aunque se prefiera la parte superior del brazo. Estos instrumentos varían ampliamente en exactitud, y deben ser chequeados en intervalos específicos y recalibrados si fuera necesario.
La HTA grado 1, que se da cuándo la presión se mantiene sobre 140-159/90-99 mmHg, suele requerir tratamiento farmacológico con antihipertensivos, además de cambios en el estilo de vida. Si se llega a hipertensión grado 2 es probable que se utilice una combinación de varios fármacos, siempre bajo criterio médico y en función de las características particulares del paciente.
Es muy común que se le preste más atención y se le de más importancia a la presión sistólica como factor de riesgo cardiovascular, pues la hipertensión sistólica aislada es la más común, sobre todo a partir de los 50 años. La mayoría de personas experimentan una subida de presión arterial paulatina a medida que envejece, por eso se recomienda tomar la presión arterial de forma periódica a partir de los 50, incluso a partir de los 40.
Para imaginártelo, basta que cierres con fuerza tu puño durante 10 segundos. Verás que la presión en algunos puntos de tu mano comienza a ser insoportable. ¿Te imaginas lo que pasa si tus arterias están bajo una presión similar todo el tiempo? Lo que esto puede provocar, entre otras cosas, es una serie de complicaciones para diversos órganos, como el cerebro, el corazón y los riñones, y si lo quieres ver más allá, influye en la manera en que percibes la vida.
Un descenso abrupto de la presión arterial puede ser peligroso. Un cambio de solo 20 mmHg, como un descenso de 110 a 90 mmHg de presión sistólica, puede provocar mareos y desmayo si el cerebro no recibe el suministro adecuado de sangre. Los aumentos importantes de la presión arterial, como aquellos provocados por un sangrado no controlado, infecciones graves o reacciones alérgicas, pueden poner en riesgo la vida.
Esta enfermedad afecta a personas con un estilo de vida estresante y sedentaria; un consumo elevado de alcohol, sal y cigarrillos; un antecedente familiar de hipertensión arterial; y sufre de diabetes. Pues además se ve fuertemente influenciado por la cantidad de agua y sal que se consume, el estado de los riñones, sistema nervioso y vasos sanguíneos, y los niveles hormonales.
Actualmente, el aparato más usado para tomar la tensión es el llamado esfigmomanómetro, compuesto por una bolsa y una perilla de goma conectada por un tubo a la columna de mercurio que registrará en centímetros nuestra presión. Se trata de una medición muy sencilla, que no supone ningún tipo de dolor y se realiza muy rápidamente. En este otro artículo de unCOMO podrás ver los pasos a seguir para saber cómo se toma la tensión.
La Fundación Española del Corazón (FEC) advierte de que las personas que fuman tienen entre dos y tres veces más riesgo de tener un accidente cardiovascular que los no fumadores, ya que el tabaco favorece la aparición de trombos y fomenta la acumulación de colesterol ‘malo’ y la reducción del colesterol ‘bueno’. Dejar de fumar tiene consecuencias positivas inmediatas para la presión arterial, ya que la salud cardiovascular mejora después de dejar este hábito tan dañino.
Los cambios en el estilo de vida son el tratamiento de primera línea, con una reevaluación en un plazo de seis meses. Los hábitos que pueden reducir la presión arterial incluyen perder peso, hacer ejercicio, limitar el alcohol y la sal, y seguir una dieta como la DASH, que enfatiza el tamaño de las porciones y prioriza las verduras, las frutas y los lácteos bajos en grasa.
Un brazalete del tamaño apropiado es ajustado e inflado manualmente al apretar repetidamente un bulbo de goma hasta que la arteria braquial es ocluida totalmente. Escuchando con el estetoscopio la arteria braquial en el codo, el examinador libera lentamente la presión en el brazalete. Cuando la sangre apenas comienza a fluir en la arteria, el flujo turbulento crea un "silbido" o palpitación (primer sonido de Korotkoff). La presión en la cual este sonido se oye primero es la presión sanguínea sistólica. La presión del brazalete sigue liberándose hasta que no se puede oír ningún sonido (quinto sonido de Korotkoff) en la presión sanguínea diastólica. A veces, la presión es palpada (sentida a mano) para conseguir una estimación antes de la auscultación.
Cuando se le toma la presión arterial se obtienen dos lecturas. Estas lecturas corresponden a la presión arterial sistólica y diastólica. Su presión arterial sistólica es el valor más alto que se obtiene. Este valor hace referencia a la presión de la sangre sobre las paredes de las arterias cuando el músculo cardiaco se contrae. En este momento la presión arterial es mayor. El valor más bajo, o lectura diastólica, hace referencia a la presión que hay siempre en sus arterias, cuando el corazón descansa entre latidos.
Leche materna. Los estudios han demostrado que los bebés que son alimentados con leche materna durante más de 12 meses tienen un riesgo mucho menor de desarrollar hipertensión. Los investigadores creen que los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (los mismos que se encuentran en el pescado graso) en la leche materna proporcionan un efecto protector en los recién nacidos.
Si no se controla, la hipertensión puede provocar un infarto de miocardio, un ensanchamiento del corazón y, a la larga, una insuficiencia cardiaca. Los vasos sanguíneos pueden desarrollar protuberancias (aneurismas) y zonas débiles que los hacen más susceptibles de obstruirse y romperse. La tensión arterial puede ocasionar que la sangre se filtre en el cerebro y provocar un accidente cerebrovascular. La hipertensión también puede provocar deficiencia renal, ceguera y deterioro cognitivo.

Desde que se inicia una dieta saludable hasta que se puede constatar de forma significativa una pérdida de peso, ha de pasar el tiempo necesario para que los mecanismos fisiológicos en el cuerpo humano que regulan el mantenimiento del peso habitual se adapten al nuevo equilibrio entre ingesta y consumo de calorías. “Este proceso puede durar varias semanas y requiere una dosis de paciencia y constancia que los pacientes no suelen tener, si no se les previene adecuadamente”, explica el profesor de la Universidad CEU Cardenal Herrera.

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